Áreas de la colaboración (UNICEF)

La colaboración brindada por UNICEF en Cuba se caracterizó hasta principios del 2000 por su enfoque en tres áreas: educación, salud materno-infantil y agua y saneamiento. Las acciones implementadas fueron realizadas en estrecha coordinación con el Ministerio de Educación, Ministerio de Salud Pública y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. El 2002 se dio inicio a un nuevo Programa de Cooperación, el tercero en el país, donde se estableció dividir la estrategia de acción en tres grupos etáreos para abordar de manera integral y diferenciada a las niñas y niños de 0 a 18 años, y apoyar la consecución y el pleno disfruto de sus derechos recogidos en la Convención sobre los Desarrollos del Niño (CDN) y en la Convención sobre toda Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW).

En la actualidad, los tres componentes se mantienen y conforman el Programa de Cooperación de la siguiente manera: Desarrollo Integral de la Primera Infancia (0 a 5 años), Desarrollo Integral de la Niñez (6 a 11 años) y el Desarrollo Integral de Adolescentes (12 a 18 años).

Hasta principios del 2000: enfoque sectorial centrado en salud materno-infantil, educación, agua y saneamiento

Desde los inicios de su colaboración con Cuba, UNICEF centró su atención en el tema de salud materno-infantil, respaldando los primeros programas de vacunación para la población infantil mediante la adquisición de las vacunas necesarias y el fomento de la producción nacional de vacunas infantiles. Entre 1969 y 1975, UNICEF, junto a la OPS/OMS, apoyó un proyecto de inmunizaciones en las áreas rurales con el objetivo de disminuir la morbilidad y mortalidad por tuberculosis, tétanos, difteria y tosferina. Apoyó también entre 1973 y 1976 y con la OPS/OMS, un Programa de Extensión de Servicios de Salud Materno infantil en el país1.

A partir de 1991, con la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos del Niño en Cuba, cuyo texto fue publicado íntegramente en la Gaceta Oficial cubana, la colaboración brindada por UNICEF se ha centrado en respaldar los esfuerzos nacionales hacia el cumplimiento del Programa Nacional de Acción para la Infancia, puesto en marcha ese mismo año. En esta línea, la asistencia brindada se ha enfocado en el control de enfermedades diarreicas (apoyando la instalación de una capacidad productora de sales de rehidratación oral, entre otros), la yodación de la sal para la eliminación de los trastornos por deficiencia de yodo en mujeres embarazadas y niños, el desarrollo de la medicina familiar y apoyo al Plan del Médico de la Familia, el programa de inmunizaciones (concluyó en 1996 y contribuyó a la adquisición de las vacunas Triple Viral, BCG y Antitetánica), la iniciativa de los Hospitales Amigos del Niño y de la Madre (generadora de un cambio fundamental en los patrones de la lactancia y que ha contribuido al mejoramiento de las condiciones del parto y la lactancia natural), la nutrición mediante la entrega de un suplemento/fortificación con micronutrientes a las embarazadas (financiamiento de la producción de un suplemento para las embarazadas llamado PRENATAL para enfrentar la problemática del bajo peso al nacer)2.

Otro sector importante para la colaboración de UNICEF en Cuba ha sido la educación, en particular la educación primaria y la educación inicial (preescolar). Además, brindó apoyo en los años 70 a la política nacional de formación acelerada de maestros primarios para extender los servicios educativos a todo el país, incluido la compra de equipos para laboratorios docentes3. Desde los años 70, UNICEF ha ido respaldando los esfuerzos nacionales hacia la atención a la infancia de 0 a 5 años, contribuyendo en un primer tiempo a la política estatal de ampliación de las capacidades nacionales en círculos infantiles4 para la atención educativa de niños menores de 6 años, mediante la adquisición de dos cocinas centrales, cada una con capacidad para elaborar diariamente 25 000 raciones.

A partir de 1992, UNICEF ha ido apoyando el Programa Social de Atención Educativa “Educa a tu Hijo”, diseñado por el Gobierno para promover vías no formales de educación inicial y ofrecer educación a los niños de 0 a 6 años que no asistían a instituciones infantiles5. Este programa se apoya en la labor de la comunidad y esencialmente de los padres y de la familia como núcleo primordial y medio fundamental de transmisión de conocimientos, y apunta a la preparación de la familia para enfrentar correctamente la educación de sus hijos y lograr el máximo desarrollo integral posible en los niños y niñas. Con el apoyo de UNICEF, el Programa se amplió progresivamente hasta cubrir la totalidad del país. En el contexto de crisis de la economía cubana y acumulación de un alto déficit en la atención preescolar (dada por la imposibilidad de mantener el ritmo de construcción de círculos infantiles), el Programa redundó en cambios considerables en la atención preescolar y en la creciente incorporación de niños y niñas a esta nueva forma de atención educativa: en 1994 el 72% de los niños en edad preescolar era atendido educativamente, de ellos 45,7% por la vía no formal6.

Hoy, el 98% de la población infantil es atendida por las vías formal e informal. El programa, que se beneficia todavía del apoyo de UNICEF, fue reconocido como ejemplo de atención integral y de participación en las ediciones del 2001 y 2003 del Estado Mundial de la Infancia y replicado en cinco países de América Latina.

El tercer sector principal de colaboración entre UNICEF y Cuba ha sido el de agua y saneamiento y, en particular, la contribución para expandir el acceso de la población rural al agua potable. Desde los años 80 promovió proyectos para mejorar y/o construir sistemas de suministro de agua potable y de saneamiento en comunidades periurbanas y rurales, fundamentalmente en la región oriental y dentro de esta en el Plan Turquino, donde se concentran zonas de alta vulnerabilidad. UNICEF contribuyó a la construcción de acueductos rurales en comunidades de más de 300 familias, financió la compra de equipos e insumos para la potabilización del agua y fomentó actividades de sensibilización y educación (como la difusión de mensajes sobre el ahorro de agua a través de los Embajadores de Buena Voluntad).

Cabe mencionar además los esfuerzos desplegados por UNICEF hacia la sistematización y gestión del conocimiento como componente transversal en estas tres áreas de intervención. Entre las actividades de comunicación social promovidas se destaca el Programa de comunicación educativa “Para la Vida”7, apoyado desde 1992. Coordinado por el MINED, tuvo como objetivo mejorar la calidad de vida de la población, expandiendo el núcleo de conocimientos y prácticas de las personas mediante la generación y difusión de mensajes a todas las familias para la adopción de estilos de vida saludables. Los mensajes estaban relacionados con la salud, educación, convivencia, familia, entorno ambiental (con temas como: “amar y ser amado”, “accidentes y su prevención”; “sexualidad sana y feliz”; “en armonía con la naturaleza”). El Programa se extendió a todo el país gracias a la descentralización de las actividades (talleres, distribución de manuales educativos, capacitación de promotores) y el compromiso de diversas instituciones, entre las cuales estaban las organizaciones sociales y los medios de comunicación, que contribuyeron con la transmisión sistemática y en horario estelar de los mensajes “Para La vida”, a través de la radio y la televisión, que aún se mantienen en al aire.

Del 2000 en adelante: acercamiento integral a niños y niñas de 0 a 5 años, de 6 a 11 años, y a adolescentes.

Con el objetivo de reforzar la calidad de disfrute de los derechos de los niños y las niñas, y en línea con el Plan Nacional de Acción desarrollado por Cuba en 2002, a raíz de la Declaración “Un mundo apropiado para los niños”, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se pasó de una programación sectorial a una programación basada en grupos etarios abordando de forma más integral la infancia y la adolescencia, según la CDN.

Los sectores originales de concentración de trabajo para UNICEF (salud, educación, agua y saneamiento) se mantuvieron como temas transversales de acción dentro de las tres áreas programáticas correspondientes a los tres grupos de edades de niños, niñas y adolescentes entre los 0 a 18 años, junto a nuevos temas que son: nutrición; VIH/sida; prevención y manejo de riesgos; prevención de accidentes; promoción de derechos y participación; cultura.

De esta manera se ha podido focalizar la atención en las necesidades específicas de cada grupo de edad y reforzar la atención a la adolescencia, y a sus derechos a la participación y a la recreación sana y segura, reconocidos por UNICEF a nivel global.

Entre las contribuciones de UNICEF al fomento de una cultura de derechos se destaca el proyecto de Divulgación de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, puesto en marcha en 2000, y coordinado por el Ministerio de la Justicia. Este fue desarrollado a nivel nacional, provincial y municipal, tiene como propósito fundamental elevar la conciencia jurídica de la niñez, la adolescencia y de la población adulta, en torno a los derechos de las generaciones más jóvenes de cubanos y cubanas. Se basa en la investigación sobre el conocimiento de los derechos por niños, niñas y adolescentes, la divulgación de estos (a través de publicaciones, revistas de impacto nacional, informaciones en los medios de comunicación masiva, afiches y folletos) y una labor de capacitación, tanto a nivel nacional como local, para profesionales y actores comunitarios que en su trabajo tienen relación con estas edades. El Proyecto cuenta con 16 Centros de Referencia de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia (1 nacional y 15 territoriales, 3 de ellos con funciones de coordinadores regionales), que organizan su trabajo mediante equipos multisectoriales.

En cuanto al desarrollo integral de los adolescentes se puede mencionar que a partir de 2004, y con mayor énfasis en el actual ciclo de cooperación iniciado en el 2008, se ha reforzado la alianza con el Ministerio de Cultura, el INDER y los medios de comunicación, para el reforzamiento de acciones en el ámbito de la cultura, la recreación y el deporte como derechos en sí mismos y como medios para promover otros derechos, como el de la participación. También habría que destacar en el actual ciclo de cooperación la abogacía de UNICEF en materia de protección, en lo que se refiere a la capacitación y facilitación de intercambios y debates, a nivel nacional y regional, en torno a temas como los instrumentos jurídicos internacionales, la adecuación de las legislaciones a estos, las experiencias del país en la atención a niños/as y adolescentes que han cometido hechos tipificados como delitos, entre otros.

Como apoyo al desarrollo integral de los niños y niñas de 6 a 11 años hay que destacar la contribución de UNICEF al Programa Nacional de Prevención de Accidentes y a la reducción de la mortalidad causada por accidentes, mediante la incorporación de un programa de educación vial en los diferentes niveles de enseñanza en el país y la elaboración de materiales dirigidos a las familias para la prevención de accidentes.

Entre las contribuciones de UNICEF al desarrollo integral de la primera infancia cabe mencionar el apoyo sostenido al programa “Educa Tu Hijo” y su impacto en el desarrollo psico-emocional de los niños de 0 a 3 años, los esfuerzos desplegados para el fomento de la lactancia materna (creación de bancos de leche materna y apoyo a hogares maternos) y el control de la anemia en niños de 12 a 24 meses y madres lactantes, en el marco del programa interagencial de prevención de anemia 2009-2012, desarrollado en 24 municipios vulnerables de seis provincias del país, así como mediante la fortificación de purés de frutas para niños y niñas hasta los 2 años de edad.


 

  1. Fuente: La representación de la OPS/OMS en Cuba- Conmemorando 100 años de salud, OPS/OMS, 2002.
  2. Fuente: Veinte años de cooperación de las Naciones Unidas con Cuba, OCR, 1997.
  3. Fuente: Veinte años de cooperación de las Naciones Unidas con Cuba, OCR, 1997
  4. Los Círculos Infantiles fueron creados en 1961 para el cuidado y la atención de los hijos de las madres trabajadoras, con edades comprendidas entre los 45 días de nacidos y los 6 años.
  5. En 1992, tan sólo el 20% de los niños en edad temprana y preescolar eran atendidos en círculos infantiles.
  6. Fuente: Educa a Tu Hijo, la experiencia cubana en la atención integral al desarrollo infantil en edades tempranas, MINED UNICEF y CELEP, 2002.
  7. El programa “Para La Vida” proviene de una iniciativa global multi-agencia puesta en marcha en 1990, mirada a ofrecer a todos los niños y las niñas del mundo mejores oportunidades en la vida, y enfocada esencialmente en la supervivencia infantil. En el caso de Cuba el programa se convirtió en programa de calidad de vida: mantuvo el componente de supervivencia pero incorporando otros mensajes de carácter más pscicoafectivos y ecológicos que de mejoramiento de los indicadores básicos de salud y educación.