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Áreas de colaboración y contribuciones destacables (UNESCO)

La inauguración en 1950 de una Oficina de la UNESCO en La Habana marcó el inicio de una etapa de colaboración continua entre la Organización y Cuba en los sectores de la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación e información. Es preciso mencionar que la Oficina de la UNESCO en La Habana no incluye el programa dedicado a las Ciencias Sociales y Humanas entre sus sectores de trabajo. Asimismo cabe subrayar que si la Organización ha desarrollado actividades de cooperación específicas para Cuba, al mismo tiempo el país ha tomado parte y se ha beneficiado de las actividades de alcance regional promovidas por la Oficina de la UNESCO en La Habana.

Educación: “asegurar a todos el pleno e igual acceso a la educación”

A lo largo de los años la UNESCO ha acompañado el desarrollo de la educación en Cuba, complementando los esfuerzos nacionales desplegados en el sector. En un primer momento la asistencia se orientó a apoyar la consolidación de la base institucional y humana del sistema educativo en el país, y ejemplo de ello fue la brindada al desarrollo de la campaña de alfabetización lanzada por el Gobierno cubano en 19611. Igualmente, conforme con la campaña nacional para ampliar y elevar la preparación profesional del personal docente, la Organización contribuyó a la capacitación de maestros de la educación primaria y segundaria, y apoyó el suministro de equipos y medios de enseñanza para la educación.

La UNESCO incidió además en el mejoramiento de la base técnico-material del sector de la educación superior y de la enseñanza técnica y profesional mediante la entrega de equipamiento para laboratorios de los institutos preuniversitarios en el campo en 1979, por ejemplo, o respaldando el desarrollo de diversos proyectos de cooperación, financiados con fondos del PNUD, como los que beneficiaron entre 1966 y 1976 a las facultades de Tecnología y Ciencias, de la Universidad de La Habana, y al Instituto Pedagógico de la Enseñanza Técnica y Profesional. La Organización apoyó también la preparación de formadores mediante la construcción y consolidación del Instituto de Electrónica Industrial “Eduardo García Delgado” (1971-1977). Además, cabe destacar el apoyo brindado al Congreso Internacional “Pedagogía”, el evento más importante relativo a la esfera educacional que se realiza cada dos años en La Habana, cuyas ediciones reúnen desde 1986 a miles de educadores provenientes de toda la región.

Asimismo, a partir de finales de los años noventa, la UNESCO ha brindado especial atención a respaldar el Plan Nacional de Acción de Educación para Todos, desarrollado por Cuba en respuesta a los objetivos definidos en la Conferencia de Dakar. En tal sentido, colaboró con la evaluación de la calidad del aprendizaje en el país con un primer estudio internacional comparativo sobre Lengua Española y Matemática en estudiantes de tercero y cuarto grado, en el que Cuba participó (1997). También contribuyó a la estimulación del estudio de las ciencias y de la educación ambiental, y mantuvo su asistencia a la formación del personal docente mediante, entre otros, la incorporación de las nuevas tecnologías de la información a los procesos docentes. A fin de enfocar aún más su colaboración en las prioridades nacionales, la Organización elaboró en 2007 una “Estrategia de apoyo a la educación nacional para el 2008-2013”.

Ciencias Naturales: “asegurar a todos la posibilidad de investigar libremente la verdad objetiva y el libre intercambio de ideas y conocimientos”

La colaboración entre la UNESCO y Cuba en el sector de ciencias naturales, que abarca una larga gama de áreas desde la meteorología hasta la biotecnología, empezó en la década del 70. Entre los primeros proyectos ejecutados por la UNESCO se contaron el auspicio de investigaciones en el campo de la bioquímica (1975-1978), el apoyo al desarrollo de la geología marina (1972-1976), y un proyecto de control de la contaminación marina de la Bahía de La Habana, implementado en 1980 con fondos del PNUD.

Una de las áreas de trabajo más importantes de la UNESCO en este sector ha sido la preservación de la biodiversidad y la gestión de ecosistemas a través de su contribución al desarrollo del Centro Nacional de Áreas Protegidas y su apoyo al funcionamiento de la Red Nacional de Reservas de Biosfera y, en particular, del Comité Cubano del Programa del Hombre y la Biosfera (MAB). En 1988, la Organización declaró a la Sierra del Rosario, en la provincia de Pinar del Río, como área de reserva de biosfera, la primera en Cuba y en el área del Caribe, atendiendo a los recursos naturales que guarda la región y a los resultados de varios años de labor investigativa en ese territorio. Para la región, esto significó integrarse en la Red Mundial de Reservas de Biosfera, las cuales funcionan como “laboratorios en el terreno” del Programa MAB, promovido por la UNESCO, para fomentar la investigación interdisciplinaria y las capacidades centradas en las dimensiones ecológicas, sociales y económicas de la pérdida de la biodiversidad y su reducción. A lo largo de los años, otras cinco áreas naturales de Cuba han sido reconocidas como “reserva de biosfera”, integrándose a la Red Nacional y Mundial de las reservas de biosfera y beneficiándose del apoyo sostenido de la UNESCO.

Otras áreas importantes de trabajo en Cuba han sido el apoyo a la implementación de los planes y políticas nacionales para el desarrollo científico, la creación de capacidades para el desarrollo sostenible, el impulso a centros de investigación, así como el desarrollo de planes de educación ambiental. Además, en los últimos años la Organización se ha enfocado, sobre todo, en el tema del cambio climático y preparación ante riesgos. En correspondencia, a partir de 1999 colaboró con un proyecto piloto de “Evaluación socio-económica ambiental de la Zona Sur de La Habana”, encaminado al desarrollo de capacidades locales y la preparación de escenarios que pudieran ser utilizados por las autoridades locales en el diseño de planes y la adopción de medidas con las cuales dar respuesta a las frecuentes situaciones de emergencia que, como las inundaciones ocasionadas por los huracanes y los “ vientos del sur”, afectan a esta zona costera, considerada entre las más vulnerables a estos fenómenos en el país.

Cultura: “Ayudar a la conservación, al progreso y a la difusión del saber ”

La colaboración entre la UNESCO y Cuba en el sector de Cultura empezó a principios de los años 50. Desde entonces la Oficina de La Habana ha defendido tanto en sus acciones de colaboración con Cuba, como en sus iniciativas de alcance regional, “la importancia de la cultura como elemento clave en el desarrollo de cualquier sociedad humana; siendo la cultura no sólo una expresión o un producto, sino también el marco de actuación humano en el que tiene lugar tanto la transmisión como la creación de conocimiento”.

Una de las áreas de cooperación fundamental entre Cuba y la UNESCO ha sido la relacionada con el rescate, la conservación y el desarrollo del patrimonio nacional, con un primer enfoque en el “patrimonio material”. La adopción en 1972 de la Convención sobre la Protección y Promoción del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, significó para la UNESCO trabajar en la identificación de sitios culturales y naturales que merecen reconocimiento por formar parte del patrimonio común de la humanidad con el propósito de protegerlos. Cuba se adhirió a esa Convención en 1981. Este mismo año se abría una oficina de restauración, subordinada a la Oficina del Historiador, para el rescate del Centro Histórico de la Ciudad de La Habana y se creaba, con el apoyo de la UNESCO y el PNUD, un Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM) para enfrentar el reto que significaba la recuperación del Centro Histórico de La Habana y, en general, del patrimonio material de la isla. Un año después, en 1982, el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO decidió inscribir al Centro Histórico de La Habana y su sistema de fortalezas en la lista del “Patrimonio de la Humanidad”. Desde entonces nueve bienes cubanos (dos naturales y siete culturales) han sido reconocidos como Patrimonio Mundial2.

En esta línea la UNESCO asesoró al país para aplicar la Convención sobre el Patrimonio Mundial y acceder a los fondos otorgados para la financiación de proyectos de preservación del Patrimonio Mundial. Cuba también se beneficia de las actividades desplegadas en el marco del programa de desarrollo de capacidades en el Caribe, promovido desde 2004 por la Organización, para capacitar a todos los Estados Partes de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial y contribuir a su aplicación eficaz en la esfera nacional. Al mismo tiempo, la UNESCO apoyó el desarrollo de actividades “demostrativas” que permiten implementar la Convención, como fue por ejemplo su contribución al Proyecto de Desarrollo Humano realizado en la Habana Vieja.

Este trabajo de salvaguardia, promoción y transmisión del patrimonio se extendió a partir de 2007 al patrimonio cultural inmaterial, a raíz de la ratificación de la Convención de 2003 por parte de Cuba. En este marco y para contribuir a la salvaguardia del patrimonio inmaterial de la región, la UNESCO concedió premios especiales al artesanado tradicional y a programas de radio destinados a los pueblos indígenas, y en 2008 la Tumba Francesa fue inscrita en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. A partir de 2008 (año de ratificación de la Convención del Patrimonio Cultural Subacuático de 2001 por Cuba) se incluyó también el patrimonio subacuático arqueológico como área de trabajo en el país.

Otra contribución importante de la UNESCO ha sido la potenciación del desarrollo de las industrias culturales del área, en particular el apoyo brindado por la Oficina de La Habana a la promoción de un turismo cultural respetuoso del medio ambiente social y natural, que beneficia tanto a Cuba como a la región en su conjunto. Así, a mediados de los años 90, la Oficina coordinó un estudio sobre el impacto del turismo en las sociedades, economías y culturas del Caribe. En 1996 organizó con las autoridades cubanas competentes una reunión en La Habana sobre Turismo Cultural en América Latina y el Caribe, para divulgar los avances de la reflexión sobre el desarrollo cultural y crear lazos de unión entre la industria turística y los sectores culturales. Este encuentro dio lugar a la elaboración de un plan de desarrollo de turismo cultural en Cuba, así como a la realización de acciones bilaterales, entre las cuales puede mencionarse una propuesta de cooperación para el fomento de las artesanías y la hotelería entre la región Emilia-Romagna de Italia y entidades cubanas de turismo y cultura. En 1998, la UNESCO apoyó también la elaboración de un proyecto para mejorar la gestión del complejo turístico-patrimonial del “Parque Morro-Cabaña”, en La Habana, y de la ciudad de Trinidad, ambos incluidos en la lista de Patrimonio Mundial.

Otra área importante y de más reciente colaboración ha sido la promoción de la diversidad creativa y lingüística en base a la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, adoptada en 2005 y ratificada por Cuba en 2007. Una de las tantas actividades desarrolladas por la UNESCO como apoyo a la aplicación de esta convención es el proyecto "Por un Producto Mejor" promovido dentro del Programa Conjunto "Apoyo a las nuevas iniciativas de descentralización y estímulo productivo en Cuba".

Comunicación e información: Facilitar “el libre flujo de la información a través de la palabra y la imagen”

La colaboración en este sector empezó en los años 80, con la implementación de actividades coordinadas por consejeros regionales de la Organización. A partir de 2003, la Oficina de la UNESCO en La Habana diseñó su propio programa de Comunicación e Información.

En las décadas de 1980 y 1990 la colaboración de la UNESCO se centró en el fortalecimiento de capacidades tecnológicas de instituciones del sector de la comunicación y de la información. Así, la Organización apoyó la creación y el desarrollo del Centro Regional de Entrenamiento en Informática del Instituto Superior Politécnico José A Echeverría; brindó asistencia técnica y financiera para la automatización de la Agencia de Información Nacional (AIN), entidad que se encarga de producir y recopilar noticias, y distribuirlas a los medios; y contribuyó a la adquisición de equipamiento especializado para la Biblioteca Nacional José Martí y el Archivo Nacional. En esta misma época la UNESCO empezó a apoyar la organización y el financiamiento de las primeras ediciones de dos eventos anuales convocados por el país y relacionados con la construcción de la sociedad del conocimiento: el Congreso Internacional de Información y la Convención Internacional Informática.

Otra contribución importante de la UNESCO ha sido su apoyo al desarrollo de las tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a nivel local y comunitario. Ejemplo de ello es el apoyo que diera en 1993 a la creación de la Televisión Serrana, una televisora comunitaria enclavada en la Sierra Maestra que produce audiovisuales y a la vez funciona como centro cultural en esta zona montañosa, proyecto que fuera propuesto por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Igualmente importante es la contribución que la Organización hiciera en 2004 a la creación de Radio Cocodrilo, una radio comunitaria en una zona muy aislada de la Isla de la Juventud, que dotó de voz propia a los pobladores de la comunidad, transformándose también en un centro cultural de gran importancia en este territorio. Asimismo sobresale el apoyo a la puesta en marcha en 2005, en colaboración con el programa de Joven Club de Computación y Electrónica, de un aula móvil para el aprendizaje de las TIC en la Isla de la Juventud, que permitió capacitar a cientos de personas que vivían en zonas de difícil acceso.

La UNESCO también ha organizado desde 2008 diversos talleres de capacitación para profesionales de los medios de comunicación sobre variadas temáticas de interés, entre las que pueden mencionarse periodismo científico, medio ambiente y desarrollo, cobertura de huracanes, enfoque de género en el periodismo, y respuesta al VIH y Sida desde una perspectiva sociocultural; acciones de las que se han beneficiado más de 500 comunicadores y periodistas de 25 países de la región. En particular merece destacarse el Diplomado Internacional: “Medios para comunicar el patrimonio”, iniciativa que ya cuenta con dos ediciones en su haber y que se ha desarrollado de manera conjunta con la Oficina del Historiador de la Ciudad y el Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”.

Como parte de las acciones orientadas a estimular el desarrollo de una sociedad del conocimiento inclusiva y equitativa, la UNESCO ha apoyado la preservación del patrimonio documental y audiovisual a través de su programa Memoria del Mundo, que impulsa la preservación y acceso a valiosos documentos y colecciones que se conservan en archivos y bibliotecas amenazados con desaparecer. En tal sentido, la Oficina de La Habana brindó asistencia técnica para la presentación de la documentación de dos obras de interés nacional para su inscripción en este Registro: el Fondo Documental de José Martí (compuesto de 2435 documentos relacionados con la vida y obra del Héroe Nacional de Cuba) y la colección de negativos del Noticiero ICAIC Latinoamericano (documental noticioso elaborado semanalmente entre 1960 y 1990 que se proyectaba en las salas de cine).

El programa de Comunicación e Información también ha desarrollado acciones de carácter intersectorial, entre las que podrían destacarse la ejecución del proyecto Boletín Escolar, implementado en las instituciones docentes pertenecientes a la Red de Escuelas Asociadas a la UNESCO en Cuba, los talleres de entrenamiento sobre buenas prácticas en la elaboración y creación de noticias sobre VIH y Sida con enfoque sociocultural realizados en el marco del proyecto SIDACULT y la colaboración con el proyecto Cámaras de la Diversidad en lo concerniente a la facilitación del acceso y entrenamiento de las personas para la producción de materiales audiovisuales de contenido local y la promoción de este tipo de producciones a través del apoyo a los festivales de Cine Pobre, Muestra Itinerante de Cine del Caribe, Nuevos Realizadores y Universo Audiovisual del Niño Latinoamericano.

Centro de Documentación “Jaime Torres Bodet”

Otra contribución destacable de la UNESCO, tanto para Cuba como para la región de América Latina y el Caribe en su conjunto, ha sido la creación en 1959 del Centro de Documentación “Jaime Torres Bodet”3, por un acuerdo entre el Gobierno cubano y la Organización. El Centro se ha mantenido prestando ininterrumpidamente servicios desde su inauguración hasta la actualidad. Atesora publicaciones y documentos originales desde la creación de la UNESCO y su colección ha sido declarada “Colección Patrimonial” por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba.

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  1. Recientemente la UNESCO otorgó el Premio de Alfabetización 2006 “Rey Sejong” al programa cubano de alfabetización “Yo sí puedo”, aplicado con éxito en varios países.
  2. Los 9 bienes naturales y culturales inscritos al Patrimonio Mundial son: la Ciudad Vieja de La Habana y su sistema de fortificaciones; Trinidad y el Valle de los Ingenios; el Castillo de San Pedro de la Roca de Santiago de Cuba; el Parque Nacional Desembarco del Granma; el Valle de Viñales; el Paisaje Arqueológico de las Primeras Plantaciones de Café del Sudeste de Cuba; el Parque Nacional Alejandro de Humboldt; el Centro Histórico Urbano de Cienfuegos; y el Centro Histórico de Camagüey.
  3. El Centro de Documentación “Jaime Torres Bodet” se inauguró como Centro de Documentación Pedagógica y fue ampliando gradualmente su especialidad al campo de la cultura a partir del 1972 a raíz de la nueva función de Oficina regional de la cultura de la oficina de La Habana.