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Áreas de colaboración y contribuciones destacables (PNUD)

La colaboración entre el PNUD y Cuba se enmarcó desde el principio en programas plurianuales de cooperación que han reflejado sistemáticamente las prioridades de desarrollo económico y social del país en cada momento. Así, en los años 70-80 la colaboración se centró en el desarrollo industrial y a partir del cuarto programa de cooperación (1987-1991) hasta mediados de los años 90, priorizó la promoción de exportaciones, la consolidación de sectores productivos y el programa alimentario nacional. Durante el llamado Período Especial, el PNUD apoyó al país en el proceso de superación la crisis y su reinserción en el contexto económico internacional. En tal sentido, apoyo el fortalecimiento de las capacidades del Banco Central de Cuba y de los Ministerios de Economía y Planificación, Finanzas, Trabajo y Seguridad Social, así como la actualización de los sistemas de análisis y previsión, gestión, monitoreo y control en temas de impuestos, administración presupuestaria, planificación y gestión financiera. Al mismo tiempo, fue la primera vez que un programa de cooperación (1997-2001) se enfocaba en la consolidación de los logros en el sector social. A partir de allí, el mandato del PNUD se fue ampliando para incluir las áreas social, económica, financiera y energética1, haciendo mayor hincapié en el apoyo a la recuperación productiva y a la descentralización económica, comprendiendo dentro de ello el fortalecimiento de las capacidades nacionales y locales2. Este cambio de enfoque hacía un “desarrollo socioeconómico entendido como complejo entramado de subsistemas tecnológicos, sociales, culturales, y no sólo económicos” se reflejó también en la Carta de Intenciones firmada en 1994 entre el PNUD y el Gobierno de Cuba, que redefinió cualitativamente el proceso de colaboración para el desarrollo entre ambas partes3.

Fortalecimiento de la base científico técnica de la economía cubana

Durante las primeras décadas de la colaboración, el PNUD centró sus esfuerzos en el fortalecimiento de la base científico técnica de la economía cubana mediante el acceso a conocimientos y tecnologías modernas, la compra de medios técnicos e insumos. La cooperación se extendió desde la fase de investigación científica básica hasta los estudios de factibilidad productiva a nivel de laboratorio o semi-industrial e industrial y de capacitación de recursos humanos, y se aplicó tanto al sector industrial como al agropecuario, el pesquero y al de las exportaciones de bienes y servicios.

Entre las contribuciones del PNUD al desarrollo industrial se destacan el apoyo brindado al sector minero-metalúrgico no ferroso y, en especial, en la constitución del Centro de Investigaciones de la Laterita en 1982, planta piloto para el estudio de estos minerales que permitió aumentar la cantidad y calidad de níquel y cobalto obtenidos; su colaboración con la industria azucarera, sobre todo al desarrollo tecnológico y productivo de los derivados de la caña de azúcar; su ayuda al fortalecimiento de institutos de investigación y producción biotecnológica, entre ellos el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (creado en 1986); su apoyo al establecimiento de una planta de producción farmacéutica de uso múltiple en 1981.

Como ejemplos de su colaboración con el sector agropecuario y pesquero destacan el apoyo brindado ofrecido junto a la FAO al Instituto de Investigaciones de Riego y Drenaje, los proyectos para el desarrollo de técnicas de trasplante de embriones en bovinos para el mejoramiento genético de las especies (1986) y el cultivo intensivo de camarones para la exportación (1991).

Con el tiempo, la ayuda se fue ampliando hacia el desarrollo socio-económico, en apoyo a estrategias de desarrollo nacionales y locales, y a la gestión de los gobiernos locales, concentrándose en 4 áreas principales: desarrollo humano local; medio ambiente y energía para un desarrollo sostenible; desastres naturales y riesgos; respuesta al VIH/SIDA. Al mismo tiempo la asistencia brindada por el PNUD se ha centrado siempre más en el fortalecimiento de capacidades y transferencia de conocimientos así como en el acompañamiento de las políticas nacionales.

Desarrollo Humano Local

En respuesta al proceso de descentralización de la producción y de los servicios implementado en el país, desde 1998 el PNUD promovió junto al Gobierno cubano un Programa de Desarrollo Humano Local (PDHL), el cual empezó en las provincias de Pinar del Río y Granma, el municipio La Habana Vieja y hoy se extiende a 10 provincias del país y 67 municipios. Mediante este programa, el PNUD ha ido apoyando los procesos prioritarios para el país y que constituyen líneas estratégicas del desarrollo local como la descentralización técnico-administrativa, el desarrollo de la economía local, la sostenibilidad, cobertura y calidad de los servicios locales.

El PNUD ha favorecido el fortalecimiento de las capacidades de gestión de los gobiernos y entidades locales, aplicando métodos de trabajo innovadores (planificación, programación y gestión, enfoque de género), con el enfoque participativo, horizontal e intersectorial, fomentando el uso de las tecnologías de la información y la comunicación para apoyar la gestión de los gobiernos locales y los servicios a la población (acceso a la información, vivienda, trámites jurídicos).

También contribuyó a incrementar la capacidad de gestión económica local mediante la creación y consolidación de mecanismos de crédito para empresas locales y el fortalecimiento de las capacidades de las entidades locales de servicios sociales básicos. Por medio del PDHL, el PNUD propició la aplicación de métodos de cooperación innovadores para el desarrollo como es la articulación conjunta de actores técnicos de cooperación descentralizada, permitió la movilización de redes de actores de la cooperación internacional en base a las prioridades territoriales de desarrollo y fortaleció alianzas de trabajo privilegiadas con los Gobiernos territoriales. Cabe mencionar que la metodología desarrollada por el PDHL y, en particular, los grupos de trabajo creados en el marco del Programa, sirvieron de base para la nueva estrategia de apoyo a la seguridad alimentaria a través del proyecto PALMA y el proyecto de los ODM, descentralización.

Ante su relevancia para el país, el tema de Desarrollo Humano Local ha sido aprobado como una de las cuatro áreas prioritarias en la estrategia de acción del PNUD para el período 2008-2012 y como una de las cinco áreas de cooperación identificadas en el MANUD.

Protección del medio ambiente, uso racional de recursos naturales y energía

Las primeras intervenciones del PNUD destacables en este sector fueron en los años 80 con un proyecto de control de la contaminación marina de la Bahía de La Habana, ejecutado con la UNESCO y el PNUMA. Pero es a partir de mediados de los años 90 que el sector de Medio Ambiente se convierte en un eje de colaboración entre el PNUD y Cuba. Desde entonces, la colaboración se ha desarrollado en plena concordancia con la atención sostenida dada por el país a la temática de medio ambiente a partir de la Cumbre de Río “Medio Ambiente y Desarrollo” del 19924; atención reflejada por la referencia al concepto de “desarrollo sostenible” en el artículo 27 de la Constitución de la República de Cuba, la creación del CITMA (1994), la promulgación de la Ley 81 de 1997 sobre Medio Ambiente y de la Ley 85 Forestal en 1998.

La asistencia brindada por el PNUD en este sector se ha enfocado en colaborar con las prioridades nacionales ambientales en base a la Estrategia Ambiental Nacional; implementar iniciativas que han contribuido al desarrollo de la política ambiental (la Ley de zonas costeras se inspiró a la experiencia del proyecto Ecosistema Sabana-Camagüey”); y apoyar el desarrollo del cuadro normativo.

Una de las áreas de la cooperación más importante ha sido la preservación de la biodiversidad, donde la voluntad política y la posibilidad de movilización mayor de recursos han posibilitado la implementación de proyectos de gran envergadura como el “Ecosistema Sabana-Camagüey”. El PNUD contribuyó al fortalecimiento del Sistema de Áreas Protegidas, a la introducción de sistemas de gestión moderna para el estudio y el monitoreo de los efectos de las actividades de producción sobre el medio ambiente, la elaboración de instrumentas técnicas y operativas para la protección y el uso racional de los recursos naturales.

Otro sector de colaboración que se ha ido fortaleciendo en los últimos años (en 2007 Cuba adoptó su Programa Nacional de Enfrentamiento al Cambio Climático) es el área de mitigación y adaptación al cambio climático: el PNUD apoyó el fortalecimiento de las comunicaciones nacionales a la UNFCCC, así como estudios sobre sequía y adaptación al cambio climático. En la actualidad, el PNUD apoya al país en la formulación y presentación de proyectos al fondo de adaptación del UNFCCC. Además, cabe destacar la ayuda brindada al cumplimiento de los compromisos asumidos por el país ante el Protocolo de Montreal de 1987, dirigido a la eliminación gradual de las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono SAO (que el Gobierno cubano ratificó en 1992) y, en particular, su apoyo a la Oficina Técnica del Ozono creada en 1995 por el gobierno cubano.

Otras áreas de colaboración importantes han sido el manejo de cuencas y bahías y el saneamiento ambiental, donde se destaca la contribución del PNUD, a partir del 1992, al saneamiento de la Bahía de La Habana y la creación del Grupo de Trabajo Estatal para la Conservación, Saneamiento y Desarrollo de la Bahía de La Habana, cuya experiencia ha sido replicada en Cienfuegos. También el aporte brindado al programa nacional de energía, mediante la consolidación de las capacidades nacionales para la promoción del uso y desarrollo de fuentes alternativas de energía y la aplicación de ahorros energéticos. Como ejemplo de iniciativa en esta línea se puede mencionar, el diseño de un sistema para producir energía a partir de la biomasa de la caña de azúcar y la electrificación de comunidades rurales con fuentes alternativas de energía. En los últimos cinco años, el PNUD junto a la FAO y el PNUMA han trabajado en el tema de manejo sostenible de tierras conforme con la estrategia ambiental nacional 2007-2010, que identifica la degradación de los suelos como uno de los cinco problemas ambientales fundamentales para el país.

Desastres Naturales y Riesgos

Ante la recurrencia de sequías y la intensa actividad ciclónica que impactaron a Cuba en los años 90, la prevención y reducción de riesgos pasó a ser, a partir de los primeros años del 2000, un tema central de la asistencia del PNUD en el país. En un primer momento, el Programa apoyó la recuperación habitacional integrando el manejo del riesgo en el sector vivienda, haciendo hincapié en la producción local de materiales y en la aplicación de tecnologías sostenibles. Debido a la capacidad de respuesta inmediata del sistema de la Defensa Civil cubana, el PNUD se ha enfocado en las fases de prevención y recuperación y, en particular, en el desarrollo de estrategias para mejorar las capacidades locales y nacionales de manejo de riesgo y la reducción de vulnerabilidades.

El PNUD ha favorecido el fortalecimiento de capacidades de gestión de riesgos a nivel local (gobiernos locales como actores protagonistas en el sistema de Defensa Civil y comunidades), con un enfoque en los territorios vulnerables. En tal sentido, contribuyó en la creación de centros de gestión para la reducción de riesgos y sistemas de alerta temprana basados en la participación ciudadana (ex: red de voluntarios campesinos que monitorean los incendios), y colaboró en la elaboración de planes de reducción de riesgos basados en estudios de “peligro, vulnerabilidades y riesgos”, elaborados a nivel municipal y validados mediante procesos de consultación ciudadana (en la provincia de Granma se articuló con la Consulta Urbana promovida en el marco de Agenda 21 de UN-Habitat, para validar los estudios).

En la actualidad existen 24 Centros de Gestión para la Reducción de Riesgos (CGRR) en los gobiernos de cuatro provincias y 20 municipios del país y han sido creados y articulados puntos de Sistema de Alerta Temprana (SAT) en sus comunidades más vulnerables. A partir del 2008, el PNUD ha sido más presente en el sector de Desastres Naturales y Riesgos trabajando con más recursos y de manera integral en seis provincias del país. Al mismo tiempo, apoya la recuperación de medios de vida post huracanes (protección de medios de producción y recuperación de viviendas) por medio de la relocalización de asentamientos vulnerables, el desarrollo de procesos de ayuda mutua, y el apoyo a centros de producción local de materiales y transferencia de tecnologías.

Prevención y lucha contra el VIH/SIDA

Es a partir del 2003 que la prevención del VIH/SIDA se convirtió formalmente en un eje de colaboración entre el PNUD y Cuba. El tema fue incluido por primera vez en el documento de programa de colaboración 2003-2007, bajo la prioridad “Promoción de la cooperación y soluciones innovadoras”, que incluía el manejo de riesgos ambientales y de riesgos sanitarios (o sea la prevención del VIH/SIDA). Cabe destacar que antes del 2003 el PNUD había ejecutado varios proyectos de VIH/SIDA financiados por ONUSIDA, creando una base de relación y atención al tema. Ese mismo año, el Programa empezó a servir de receptor principal de los recursos del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria para fortalecer el programa nacional de lucha contra el VIH/SIDA.

El trabajo del PNUD contribuyó principalmente a descentralizar los servicios de atención y tratamiento para las personas con VIH fortaleciendo unidades especializadas a nivel municipal (anteriormente el tratamiento era centralizado en la ciudad de La Habana); apoyar los esfuerzos del Gobierno para que el 100% de las personas diagnosticadas con VIH/SIDA que necesitan tratamiento médico antirretroviral reciban dicho tratamiento gratuitamente ( se compraron y entregaron “tratamientos de segunda línea” para complementar los medicamentos de “prima línea” producidos por Cuba); reforzar la calidad de la atención a las personas que viven con el VIH/SIDA mediante actividades con familiares, capacitación del personal de salud, etc. ; reforzar las actividades de prevención promovidas por el Centro Nacional de Prevención y el CENESEX, en particular con los grupos más vulnerables (hombres que tienen sexo con hombres) mediante campañas de promoción y entrega de preservativos, entre otras iniciativas.

Objetivos de Desarrollo del Milenio y enfoque de género: ejes transversales de cooperación

Los esfuerzos del PNUD se han dirigido en dos direcciones: colaborar con el cumplimento de los ODM y la consolidación de los logros mediante la ejecución de proyectos de cooperación; y acompañar al país en su labor de monitoreo de los ODM a nivel nacional y local. En particular, el PNUD coopera con la Oficina Nacional de Estadísticas en la determinación de indicadores adaptados a Cuba y fortaleciendo las capacidades locales de monitoreo de los ODM. El PNUD apoyó el primer y segundo informes nacionales sobre los ODM en Cuba (2004 y 2005), así como el monitoreo de los ODM a nivel local en la región oriental del país (2008).

Los primeros proyectos de cooperación desarrollados en temas de género se centraron esencialmente en generar empleos para las mujeres (como el proyecto PNUD/UNIFEM de apoyo al Centro de Desarrollo Artesanal Quitrín ejecutado con la FMC en 1983 y el taller de objetos de mármol “La mariposa” en Santiago de Cuba). Es a partir de mediados de los años 90 que se empezó a considerar el tema de género como un eje transversal de cooperación y a favorecer la integración transversal de cuestiones de género en proyectos de cooperación. Entre 1999 y 2005 el PNUD/UNIFEM apoyó, con la FMC y la ONE, un “Proyecto para el desarrollo del enfoque de género como eje estratégico y transversal en el programa de desarrollo humano a nivel local en Cuba (PDHL)”, que permitió la institucionalización del enfoque de género en el programa, la creación de mecanismos locales de seguimiento al tema de género, y el desarrollo de una estrategia de género para el programa. Asimismo, el PNUD promovió acciones de concientización en género (sensibilización y capacitación) dirigidas a las contrapartes nacionales y al personal técnico de los proyectos de cooperación en sus cuatro áreas de competencia. Además, otro eje importante de trabajo ha sido en los últimos años la capacitación de las instituciones nacionales en temas de igualdad de género y empoderamiento de la mujer. En esta línea se pueden mencionar como ejemplos el proyecto de apoyo a la capacitación y formación en género de mujeres líderes de la FMC y mujeres promotoras de la igualdad de género, implementado desde 2008 en el marco del PDHL; el proyecto desarrollado desde el 2010 con la Unión Nacional de Juristas de Cuba, encaminado a fortalecer en el sector jurídico el conocimiento y dominio de los instrumentos internacionales de la ONU a favor de la mujer y la igualdad de género para apoyar y contribuir a su aplicación en Cuba.

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[1] Fuente: UNDP CPD 2003-2007

[2] Fuente: 35 años de colaboración con Cuba, PNUD, 2008

[3] Fuente: 35 años de colaboración con Cuba, PNUD, 2008

[4] Fuente: Entrevista realizada a la Sra. Gricel Acosta, Analista de Programa, Energía y Medio Ambiente, (24/08/2011)