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Planificación familiar: un derecho humano

Lisandra Fariñas Acosta /Tomado de Granma / 
11.07.2018

Investigaciones y especialistas en Cuba señalan que aún no se evidencian procesos conscientes de planificación familiar.

Si bien en Cuba existe acceso universal y económico a la anticoncepción –que supera el 70 % de cobertura en todo el país, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Salud Pública (Minsap)– y a la información sobre salud sexual y reproductiva, investigaciones y especialistas señalan que aún no se evidencian procesos conscientes de planificación familiar; en tanto generalmente se toma la decisión de tener un hijo cuando ya se está en presencia del embarazo.
Numerosos estudios en el país, tanto desde el Minsap, el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (Cedem), como la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), dan cuenta de elementos como la iniciación a edades tempranas de las relaciones sexuales, frecuentemente sin protección, unido a un conocimiento formal de los métodos anticonceptivos.

Datos publicados en la última Encuesta Nacional de Fecundidad (ENF), realizada en el año 2009, sostienen que alrededor del 85 % de los jóvenes conoce que existen métodos anticonceptivos y de ellos el 60 % refiere haberlos usado. Sin embargo, advierte la investigación que cuando se va a la calidad del uso, la gran mayoría lo ha hecho esporádicamente.

Asimismo, la ENF encontró que el 30 % de las parejas jóvenes de uno y otro sexo tuvo su primera relación sexual sin ninguna protección, lo que deriva muchas veces en embarazos adolescentes, con las consecuentes implicaciones asociadas a problemas de salud, al tiempo que contribuye a reproducir la vulnerabilidad social de las mujeres y la familia.

De igual modo, el 21 % de las mujeres de 15 a 54 años refirió haber experimentado, al menos, un embarazo que terminó en un aborto provocado o en una regulación menstrual, según la encuesta.

Por otra parte, estadísticas del Cedem evidencian que cerca del 16 % de la fecundidad total del país corresponde a madres adolescentes, con diferencias al interior de ese grupo etario.

Se mantiene estable entre 12 y 14 años, disminuye ligeramente de 18 a 19 y crece entre los 15 y los 17 años.

Estas cifras evidencian brechas en la educación integral de la sexualidad, y déficit de información sobre el acceso a los servicios de planificación familiar y las ventajas de la anticoncepción disponible.

Vale destacar, además, que los expertos coinciden en que, en la práctica, son representativos los casos en los que las personas acuden a las consultas de planificación familiar en busca de ayuda cuando el embarazo indeseado es un hecho y desean interrumpirlo o, por el contrario, quieren tener descendencia, pero no han logrado el embarazo.

¿POR QUÉ HABLAR DE PLANIFICACIÓN FAMILIAR?

La posibilidad de obtener información para definir la familia que se desea tener y en qué momento hacerlo es un derecho de todas las personas. Abre a su vez las puertas a otros derechos, además de decidir si queremos o no ser padres, sino a la salud, la educación, el trabajo y el logro de una vida con dignidad. No es fortuito que el Día Mundial de la Población, este 11 de julio, esté dedicado a la planificación familiar como un derecho humano.

«Hace 50 años, la Conferencia Internacional de Derechos Humanos de las Naciones Unidas resolvió, en la Proclamación de Teherán el 13 de mayo de 1968, que ‘‘los padres tienen un derecho humano básico de determinar de forma libre y responsable el número de hijos y el espaciamiento entre ellos’’», informa el comunicado del Fondo de Población de las Naciones Unidas con motivo de esta fecha.

Las estadísticas globales hablan por sí solas. A pesar del enorme progreso que se ha tenido en el mundo, desde la mencionada proclamación, miles de mujeres, hombres y jóvenes no pueden ejercer el derecho a la planificación de sus familias y 214 millones de mujeres siguen sin tener acceso a los anticonceptivos modernos.

Suficientes evidencias científicas han demostrado que «el acceso a la planificación familiar voluntaria permite a las mujeres espaciar sus partos, hecho que beneficia a la salud de madres e hijos. La planificación familiar también reduce el riesgo de defunción y discapacidad a causa de un embarazo y un parto demasiado tempranos o demasiado tardíos en la vida reproductiva de una mujer».

En el caso específico de los anticonceptivos, los expertos insisten en que «estos ayudan a evitar el embarazo entre adolescentes y, por lo tanto, mantienen a las niñas en la escuela, hecho que les permite construir sus habilidades para la vida y abrir oportunidades más adelante en la vida para unirse a la actividad laboral remunerada».