Foto: Richard López Castellanos

Un vial de altura por Baracoa y Maisí

Radio Baracoa / 
05.06.2017

Era un terreno abrupto y más que maltratado tras el paso del huracán Matthew en octubre pasado. Hoy falta concluir 1,4 de los 4,5 kilómetros de vial entre Boca de Yumurí y Jobo Claro.

Próximo al horizonte

Si algo alienta ahora a los constructores de la carretera Yumurí-Jobo Claro es saber que viven el sueño de lo posible. Lo más difícil fue superado; la posibilidad de concluir lo iniciado es tan nítida como la luz que en lo alto deja ver océano y horizonte en días soleados.

Hay bendición. Al menos así lo siente Nancy Pérez Morales, habitante de la única casa cercana adonde se concentra el personal que sale a laborar, y sitio para degustar el café mañanero. “Yo estoy muy contenta, porque esto estaba muy apartado, solitario, y ahora los carros pasarán cerca. Cuando esta gente se vaya creo que vamos a llorar”.

"Ahora los carros pasarán cerca", dice Nancy Pérez, vecina del lugar.

 

También satisfecho está Francisco Rubio Batista, director de la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas de Santiago de Cuba y Guantánamo, y uno de los responsables de controlar la eficacia en la ejecución del proyecto. “Vamos bien en el sistema de calidad de la obra”, dice categórico.

La obra ingenieril ha sido objeto de visitas de sumo interés, encabezadas por el General de Cuerpo de Ejército Ramón Espinosa Martín, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y el Ministro de la Construcción, René Mesa Villafaña, ambos muy ligados al proceso de recuperación vigente en Baracoa y Maisí.

Al final, habrá un vial de 6 metros de ancho pavimentados para el tránsito vehicular, con sendos paseos y cunetas a los lados. Las previsiones apuntan a que el concebido aumento de la circulación de transporte de carga y de pasajeros se produzca en un vial confiable. Sobre todo para Maisí, será un haz de luz inapreciable.

Tramo inicial

 

Algo de historia

Cuando se viaja de la Primera Villa de Cuba a La Máquina, principal asiento poblacional de Maisí, se pasa por dos tramos que pueden causar vértigo: el de La Boruga y el de Obando, hace tiempo escenario de números accidentes de tránsito con pérdidas de vidas humanas.

La respuesta del Estado para ayudar a los afectados del meteoro hizo notar como nunca lo inoperante que podría resultar aquella carretera de concreto.

 

Las tribulaciones en la primera de estas vías empezaron luego de que en los años ochenta del siglo pasado se decidió pavimentar lo que hasta el momento era una loma con piedras de color amarillento fijadas a un suelo rojizo cuyo polvo en períodos secos teñía hasta el aire.

Eran tiempos en que los maisienses bajaban en caballos y llevaban otros sin jinete hasta la orilla del río Yumurí, para allí alcanzar a familiares que habían pagado por el paso en cayuca desde la otra orilla en territorio baracoeso. Previo a ello se ponían avisos en la emisora La voz del Toa con textos como: “A Manolo en La Mula que mañana temprano bajen las bestias, que sus hijas van para esa”.

Había llovido mucho cuando en octubre de 2016 los efectos de Matthew y la respuesta del Estado para ayudar a los afectados del meteoro hizo notar como nunca lo inoperante que podría resultar aquella carretera de concreto transitada infinidad de veces por vehículos de pequeño o mediano porte.

Transcurrido poco más de un mes sorprendía la noticia en la prensa nacional de que se haría un vial alternativo para comunicar a Maisí con Baracoa, y que el primer objetivo sería evitar el paso por un lugar de curvas y pendientes tan peligrosas como es La Boruga.

Abriendo camino

Veinte días después de que Matthew azotara con crudeza al municipio más oriental de Cuba, un grupo de villaclareños de la Empresa Constructora de Obras Ingenieriles (ECOI) #25 llegó a la zona de Jobo Claro y comenzó a soñar. Con los planos de un promisorio vial en manos, se abrieron paso a través de un trillo desbrozando con machetes plantaciones de coco, plátano y malanga.

“Cuando llegamos aquí esto era un monte señorito”, dice ahora el topógrafo Marcelino Mena Arbolae. “Fue difícil ubicar los monumentos o puntos de referencia del trazado del desvío de La Boruga”, añade en alusión al otro nombre con que se conoce el proyecto de construcción de la carretera.

Así comenzó lo que en noviembre de 2016 fue pronto el primer tramo, donde mismo comienza Maisí si se viaja desde Baracoa y se ha pasado el puente sobre el río que muere en Boca de Yumurí. Desde entonces se han movido unos 500 mil metros cúbicos de tierra de los 800 mil que se necesitan asegurar por el método de voladura.

Aún así, el material sacado de las terrazas marinas marcadas por el diente de perro es insuficiente para rellenar todo el trayecto que se pretende, por lo que es constante el ir y venir de camiones de volteo hacia y desde canteras ubicadas en Barigua, Dos Hermanas, Sabana y Los Ranchos.

En la segunda terraza, donde se labora hoy, había que rebajar 44 de 88 metros de altura y en la parte de mayor avance solo restan 20 metros en descenso. El fin es lograr que la pendiente sea de un 14 por ciento, lo máximo que permiten las normas del país por cuestión de seguridad vial.