Foto: OPS/OMS Cuba

Un paso más contra el alcoholismo y la no violencia en Colón

Nota de prensa OPS/OMS Cuba / 
12.05.2017

Este proyecto local OPS/OMS-MINSAP se desarrolló durante tres años en el municipio matancero de Colón.

En respuesta a las prioridades de trabajo conjunto entre el Ministerio de Salud Pública y la Organización Panamericana de la Salud, se desarrolló en el municipio de Colón, provincia de Matanzas, un proyecto para la atención integral al alcoholismo y la violencia como problema de salud

La iniciativa se desplegó a lo largo de 3 años y abarcó desde las sesiones de trabajo con usuarios y familiares en los del Grupo de Ayuda Mutua hasta acciones de intervención comunitaria, con un enfoque preventivo, en pos de sensibilizar a los individuos, la familia y la comunidad en la reducción del consumo de alcohol, el que disminuye en más de diez años el promedio de vida de la población y contribuye al desarrollo de más de 200 enfermedades y lesiones, incluidas las neoplasias, la infección por el VIH/sida y diversos trastornos mentales.

Investigaciones de la Unidad Nacional de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades-Prosalud arrojan que más del 45% de la población cubana mayor de 15 años consume bebidas alcohólicas, fundamentalmente en los rangos de edades comprendidos entre 15 y 44 años; mientras, la mayoría de los dependientes alcohólicos tienen entre 25 y 42 años.

En la municipalidad de Colón existe una tendencia al incremento de la prevalencia ha aumentado el consumo de alcohol, así como, la edad de inicio, factor de riesgo que puede propiciar la aparición de manifestaciones de violencia y otras nocivas para el propio individuo, la familia, y la comunidad.

Esta localidad matancera tiene una tradición de cosecha y procesamiento de caña de azúcar, lo que pudiera tributar al incremento de la tendencia al consumo de bebidas alcohólicas.

Historia de vida de Pedro…

Pedro Pablo, uno de los pacientes atendidos en el Grupo de Ayuda Mutua, comparte sus vivencias: “Yo era violento. Perdí hasta mi matrimonio. Sin embargo, he podido cambiar y mi hija ha visto mi recuperación. Esta es una gran familia y un regalo que es bueno expandirlo. He aprendido mucho. Yo sé de lo que salí. Antes estaba envuelto en soledad y tristeza. Soy de los que tiene suerte de haber tenido este apoyo y salir del “suicidio”.

“Desconocía que había posibilidad de sonreír, de no sentir vergüenza. Aquí me han ayudado a recuperarme, a ser más fuerte y enfrentar mi enfermedad. Me han enseñado cómo conducirme en la sociedad. Ya puedo conversar con otros y decirles que hay una solución sin ese trago de ron”, cuenta Tony, quien sufre esta enfermedad crónica.

“El proyecto nos ha permitido también crecer como profesionales de la salud. Es muy reconfortante ver a un paciente apasionado de su recuperación”, señala el joven psicólogo Justo Galarraga Pérez.  

Según la psicóloga Dayliet Prado García, coordinadora del proyecto, las sesiones de trabajo han tratado temas como: Las consecuencias nocivas del consumo de alcohol para la sociedad, la familia y su relación con las manifestaciones de violencia, la convivencia, los valores El alcohólico en la sociedad, la familia y el alcohólico, ¿afectan el alcoholismo y la violencia a los niños en el hogar?, síndrome de abstinencia, mi verdadera sobriedad y una adecuada autoestima, entre otros.

Espacios de cine debate e intercambio con especialistas emergen entre otras acciones. “Hemos realizado también labor intersectorial. Impartimos charlas a adolescentes y jóvenes en escuelas de Secundaria Básica y la Enseñanza Media, así como a mujeres embarazadas en el Hogar Materno. Igualmente se ha implicado el Ministerio del Interior, con quien hemos coordinado visitas a prisiones. Además, participamos en programas televisivos y radiales de los medios de prensa locales”, amplía la Lic. Prado García.

 “Este proyecto ha realizado diversas actividades de promoción y prevención de salud, de conjunto con las organizaciones de masas, que han ayudado mucho a la familia cubana”, comenta la Dra. Mariela Peña Gómez, Jefa del Departamento Municipal de Salud Mental.

“No obstante, hay que fortalecer la concientización de algunos sectores, como Comercio y Gastronomía, que a veces restringe su oferta únicamente a bebidas alcohólicas en algunos establecimientos”, acota la Dra. Lourdes Reyes Guerra, especialista en psiquiatría.

De acuerdo con el estudio de caso realizado por el equipo de Cuba en el Programa de Líderes en Salud Internacional 2016, algunos productores elevan el contenido alcohólico a ciertas bebidas. También es necesario enfrentar ilegalidades como el consumo no registrado, provocado por la producción clandestina y la venta ilegal. Igualmente, está generalizada la idea de que legalmente la edad mínima para ingerir alcohol es 16 años, cuando realmente es 18 y en muchos países desarrollados es de 21.

 

“El reto consiste en hacer sostenibles estas acciones para que el proceso de recuperación del enfermo sea una experiencia de goce con factores consolidados de protección, disminuir el uso nocivo del alcohol y seguir visibilizándolo como una enfermedad donde no solo debe implicarse la salud pública, sino toda la sociedad”, apuntó la Dra. Carmen Borrego, jefa de la sección de Salud Mental del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental del MINSAP, quien reconoció el apoyo de OPS en el fortalecimiento de la acción sanitaria para brindar una atención de calidad.

Por su parte, la consultora de la oficina país, Eco. Roxana González, destacó: “Esta iniciativa se enmarca en la Campaña Mundial por la No Violencia contra las Mujeres y las Niñas. El alcoholismo es una de las causas de hechos violentos contra el sector femenino y desde el sector de la salud se emprenden acciones contra este flagelo”.

En las Américas el promedio de consumo de alcohol es más alto que en el resto de las regiones. A nivel mundial alrededor del 75 % de los enfermos por drogadicción no recibe ayuda profesional. Cuba cuenta con 135 Departamentos de Salud Mental subordinados a los policlínicos, 32 servicios de psiquiatría y 19 hospitales psiquiátricos.

Proyectos locales como estos, enmarcados en la red de Atención Primaria de Salud, constituyen un paso más a favor de ganar en conciencia de la necesidad de valorar las consecuencias nocivas del consumo de alcohol más allá de un problema de salud contra la clásica actitud social mundial de subvalorar el alcoholismo como problema de salud.