Foto: Dixie Edith/UNFPA

Docentes del futuro contra la violencia

Dixie Edith/UNFPA / 
18.11.2014

En la Univerdad Pedagógica tuvo lugar el coloquio estudiantil “La prevención de violencia de género, de la mujer y la niña".

“Muchas veces no somos conscientes de que estamos siendo maltratadas o de que estamos maltratando a alguien porque mucha de la violencia que ocurre dentro de las aulas parece normal”.
“En la secundaria y el preuniversitario, donde hemos hecho prácticas laborales, existen todos los tipos de violencia, pero se ve mucha violencia de género. Se desprecia a las muchachas por ser feas, flaquitas, o se les excluye de las actividades del grupo por estar embarazadas”.
“Lo peor es que nosotros mismos, que seremos los futuros maestros, hemos sido víctimas y actores de la violencia y no lo sabíamos”.
Los testimonios corresponden a estudiantes, la mayoría muchachas, de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona (UCPEJV), y fueron compartidos este noviembre en el coloquio estudiantil “La prevención de violencia de género, de la mujer y la niña, organizado por la Cátedra de Género, Sexología y Educación Sexual de ese centro de altos estudios.
El taller cerró la primera fase de una iniciativa conjunta de la UCPEJV en el marco de la Campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra la mujer, del Secretario General de las Naciones Unidas, y el UNFPA, Fondo de Población de esa organización internacional.

“El Coloquio se inserta en el sistema de acciones desarrolladas por nuestra universidad como parte de la Campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas que, desde el año 2011, se implementa en Cuba con la finalidad de potenciar las acciones dirigidas a combatir y superar la violencia de género”, explicó la doctora Alicia González, doctora en Ciencias pedagógicas y directora de la Cátedra.
“Tenemos como finalidad contribuir a alcanzar las metas del Pilar de la Campaña Únete relativo a la educación para la prevención de la violencia”, acotó.

El objetivo inicial de esta iniciativa aún en ciernes es fortalecer la formación permanente del estudiantado de la UCPEJV para, desde su posición de docentes, superar y prevenir las manifestaciones de sexismo, discriminación y violencia por razones de género, sobre la mujer, la adolescente y la niña y otros grupos vulnerables en el ámbito escolar y familiar.
Un diagnostico inicial desarrollado entre estudiantes que participarían de la experiencia concluyó que tanto muchachas como muchachos “reconocen haber sido víctimas de violencia y, a la vez, haberla utilizado sobre otras personas (en la familia, la pareja, las amistades, incluyendo el contexto escolar)”, agregó González.

Los estudiantes, prácticamente en su totalidad, identificaron la violencia en sus variantes física y verbal; poco más de un 80 por ciento mencionó el acoso o la violencia sexual, pero apenas un 36,8 por ciento pudo citar alguna manifestación de violencia psicólogica o de abuso de poder.
Cerca del 82 por ciento, en tanto, confesó haber sido víctima de algún tipo de violencia, básicamente verbal (61,73 por ciento) y física (41,73 por ciento), ejercida por integrantes de su familia (madres, padres y hermanos), profesores, sus parejas y por sus amigos.
Según la doctora González, estas muchachas y muchachos también comprobaron que no cuentan “con la preparación necesaria para prevenir la violencia de género en la esfera personal, social y profesional”.
Esta acción tiene sus antecedentes en investigaciones iniciadas desde el año 2001 en algunos centros educativos. A partir del 2010 se incrementó la labor directa de formación de docentes para prevenir y enfrentar la violencia.
En 2011, el Programa de educación de la sexualidad con enfoque de género y derechos sexuales, recogido en la resolución ministerial 139, fortaleció esos conocimientos en la carrera Psicología Pedagogía, y propició a sus estudiantes la búsqueda de información y apoyo para fomentar habilidades que ayuden a prevenir la violencia de género y el abuso sexual.
Para la doctora Marisol Alfonso de Armas, Oficial de Programa del UNFPA en Cuba, una enseñanza importante es cómo experiencias personales se pueden convertir en insumos y herramientas para enfrentar la violencia y llamó a sistematizar esas experiencias como buenas prácticas que puedan motivar y servir de pauta para empeños similares.
“Nunca se acaba el aprendizaje y esa certeza es básica para perfeccionar las labores de prevención de la violencia de género”, sentenció Alfonso.
Carteles, dibujos, poesías, pequeñas obras teatrales y ponencias hasta alcanzar fueron creados por estudiantes en dos jornadas de trabajo.
“La cátedra ve esta acción como una sensibilización y preparación en su formación como ser humano y como profesionales, para que en un futuro lleven a las aulas este quehacer”, concluyó la doctora González.