Foto: Iramis Alonso/FAO Cuba

Llama la FAO a consolidar agricultura sostenible como modo de proteger la cultura culinaria

Iramis Alonso FAO/Cuba / 
14.02.2017

Insertado en la Feria del Libro, en el panel se insistió en la necesidad de proteger las tradiciones culinarias de los pueblos como parte de la cultura.

La estrecha relación entre agricultura sustentable y nutrición saludable fue el tema del panel “Identidad culinaria: hacia la soberanía alimentaria”, convocado por el espacio Degustando la Palabra del proyecto “Cocina y cultura alimentaria” en ocasión de la 26 Feria del Libro de La Habana.

En el panel, donde participaron el Representante de la FAO en Cuba, Dr. Theodor Friedrich, Madelaine Vázquez, de Slow Food e integrantes del proyecto agroambiental Rincón del Cristo, del poblado de Casablanca en la capital, se insistió en cómo proteger las tradiciones culinarias de los pueblos como parte de la cultura, permite comprender la necesidad de un cambio en el paradigma de la agricultura, que permita desde una intensificación sostenible fortalecer los cultivos locales y, con ello, la biodiversidad.

En su alegato, el Representante de la FAO recordó cómo la agricultura y la alimentación han estado vinculadas históricamente a las particularidades geográficas y climáticas en que viven los diferentes pueblos y cómo la homogenización de la industria alimentaria y los procesos de globalización contemporáneos están erosionando la diversidad genética de los cultivos con una rapidez inusitada y va en menoscabo de las culturas relacionadas con productos alimentarios originarios

“De las 7000 especies de plantas que se utilizaban en el pasado para alimentarnos, hoy solo 150 son de importancia comercial y de las 1 500 millones de hectáreas agrícolas en el mundo, el 91 por ciento se dedica a monocultivos extensivos de maíz, soya, arroz, trigo, etc., que han reducido la biodiversidad del paisaje por la deforestación, por la labranza de los suelos y por los impactos de los pesticidas sobre polinizadores, enemigos naturales de plagas, y vida silvestre en general”, explicó.

Como propuesta concreta que conduciría a un desarrollo sustentable, el diplomático se refirió al concepto de la intensificación sostenible de la producción agrícola, con base en la Agricultura de conservación, que implica un cambio de paradigma productivo que respeta el medio ambiente a partir del disturbio mínimo del suelo, el mantenimiento de la cobertura orgánica permanente y la rotación de cultivos con la diversidad de los estos y de las áreas de producción como elemento fundamental para la resiliencia contra cualquier choque externo y como seguro para una nutrición diversificada y sana.

Por su parte, Madelaine Vázquez, coordinadora de Slow Food en Cuba, fustigó el hecho de que los sistemas alimentarios globalizados controlados por las corporaciones promuevan alimentos baratos, muchas veces de poco valor nutricional, lo que atenta tuerce el acto de comer como marcador de cultura y pertenencia.

Desde ese punto de vista, comentó, “es saludable recordar la idea de Wendell Bery, escritor y granjero norteamericano, defensor de la agricultura ecológica, de que comer es un acto agrícola. Así, salvaguardar las tradiciones culinarias se convierte en un acto de defensa de la biodiversidad”.

Como colofón del panel, Armando Rojas, del proyecto Rincón del Cristo, dijo que la visión agroambiental sobre la que se sustenta la finca intenta resolver los procesos de deforestación de sus 3,5 hectáreas de tierra promoveré impulsar la conservación del suelo en el lugar, con una amplia participación de los niños de la comunidad y sus familiares.

Caridad Martínez, otra de las líderes del proyecto, explicó que también están promoviendo el  consumo de plantas no convencionales, como el bledo, la chaya, la tuna y el marpacífico, y elogió específicamente las propiedades de la moringa (4 veces más vitamina A que la zanahoria, 7 veces más vitamina C que la naranja y 4 veces más calcio que la leche, entre otras), con la cual se preparan infusiones y otras muchas recetas, que se han ido incorporando al menú de los pobladores de la zona.