Foto: Archivo FAO Cuba

ÚNETE: Bajo el sol en “La Juventud”

FAO/Cuba / 
27.11.2017

Una bióloga cubana trabaja desde hace un cuarto de siglo en la actividad pesquera. Hoy es la jefa de la granja de tilapias de la Estación “La Juventud”.

A Lesvia Calderón se la puede encontrar por entre los caminos que dividen las piscinas de la granja acuícola donde trabaja. Alta, poderosa, demasiado seria, bajo un amplio paraguas con el que se resguarda del sol, supervisa al equipo que se encarga de la ceba de alevines en la Estación “La Juventud”, en Paso Real, provincia de Pinar del Río.

Lesvia es la jefa de la granja de tilapias y una de las líderes en Pinar del Río del proyecto de “Establecimiento e implementación de un programa de mejoramiento genético para peces de agua dulce”, impulsado por la Representación de la FAO en Cuba. La iniciativa con perspectiva de género, atiende entre sus postulados la necesidad de cerrar las brechas entre hombres y mujeres en el sector de la acuicultura.

Así, Lesvia se convirtió en el rostro de Cuba en la campaña regional Mujeres rurales, mujeres con derechos, una iniciativa liderada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura de marzo a noviembre de 2017, con el fin de visualizar el rol fundamental de ellas en el desarrollo rural sostenible.

Apuesta por el desarrollo

La campaña apostó por visibilizar en redes sociales la situación actual de las mujeres rurales en América Latina y el Caribe, sus derechos y potencial hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible,  así como difundir experiencias, políticas, innovaciones, estrategias y acciones orientadas al fortalecimiento del rol de las mujeres rurales y generar un mecanismo de expresión y posicionamiento para ellas y sus comunidades.

En la imagen de la campaña, Lesvia aparece con un ejemplar de tilapia Gift, una de las especies que se crian en “La Juventud” y su testimonio contribuyó a mostrar que la participación de la mujer es esencial para el  enfoque integral de la pesca y la acuicultura que propone el ODS 14 (Océanos, mares y recursos marinos), que permitiría “producir el pescado necesario para cubrir la demanda de alimentos inocuos y de alto valor nutritivo de una población en aumento.”

Como beneficiaria del proyecto, Lesvia compartió su visión del alcance de la colaboración con la FAO. “El proyecto ha tenido impacto para lograr altas producciones de pescado en nuestra empresa”, dijo.

“En Cuba se obtienen aproximadamente unas seis toneladas de peces por hectárea y en “La Juventud”, gracias al empleo de las técnicas de mejoramiento genético, llegamos casi a 13 toneladas por hectárea y lo hacemos con más calidad, porque ese aumento tiene que ver con una mejor ganancia de peso de los ejemplares. Para los trabajadores es muy beneficioso porque a más producción mejor salario y, además, tenemos un mayor mercado ya que el cubano prefiere una tilapia grande, que pese entre 400 y 500 gramos”.

Rigor y respeto

En la granja “La Juventud” no hay mujeres pescadoras, pero cuando le preguntan a Lesvia si le ha sido difícil o incómodo dirigir al grupo de criadores, ella  responde resuelta: “Aquí lo más difícil es el sol, no dirigir”.

“Aunque solo somos unas 17 mujeres aproximadamente, ya en algunas áreas somos mayoría. En los criaderos el trabajo es bastante arduo, porque es bajo un clima muy riguroso, pero damos nuestro aporte desde el conocimiento, en la implementación de estrategias, en la organización del trabajo. Yo misma, por ejemplo, soy la jefa de la granja, organizo todo el trabajo”.

Con viveza, Lesvia cuenta que es su responsabilidad garantizar las capturas, controlar la producción, diseñar las estrategias para alcanzar los resultados deseados. En el caso del proyecto de mejoramiento genético, ella atiende concretamente cómo incentivar el aumento de las producciones con la mejora genética y la condición sexual.

“Lo que hay que hacer es poner rigor, pero basado en una relación de respeto a las individualidades entre compañeros, siempre abogando por la unidad del colectivo y pendiente de cualquier situación personal que tengan. Así hemos logrado alcanzar los resultados que tenemos. “La Juventud” está reconocida como la mejor empresa productora de tilapias en Cuba. Pienso que me quieren y respetan mucho”.

Graduada de la carrera de Biología de la Universidad de La Habana, en 1991, Lesvia Calderón colaboró con la FAO en San Vicente y las Granadinas: luego estuvo en Vietnam para recibir el curso de entrenamiento en la producción, y desde el 2015 formó parte del grupo de la Universidad de las Naciones Unidas para la pesca, donde obtuvo un reconocimiento por sus resultados.  Hace 25 años trabaja vinculada a la pesca y desde que se graduó está allí, bajo el sol, en “La Juventud”.