Eusebio Leal, mucho más que el Historiador de la Ciudad

Más de una vez le han llamado misionero, por ese entusiasmo que consagra a luchar por la ciudad, a mostrarla a los visitantes, a sensibilizar en torno a ese largo trabajo de restauración y recuperación, que ha convertido en un sentido de su vida.

Más de una vez le han llamado misionero, por ese entusiasmo que consagra a luchar por la ciudad, a mostrarla a los visitantes, a sensibilizar en torno a ese largo trabajo de restauración y recuperación, que ha convertido en un sentido de su vida.

El gobierno de La Habana entregó el viernes un reconocimiento al Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, por su trabajo al frente de la recuperación del patrimonio histórico de la capital cubana. Ocurrió el pasado sábado, justo cuando la Habana cumplía 500 años.

Poco más de un año antes, Leal recibía al Secretario General de Naciones Unidas,  António Guterres, quien durante su visita a Cuba, en mayo de 2018, recorrió el Centro Histórico y fue testigo del nuevo rostro que La Habana, progresivamente, va conquistando.  

“Estuve aquí hace unos veinte años y no podía imaginar que incluso con todas las dificultades de Cuba desde el punto de vista económico, con el bloqueo, fuera posible hacer esta labor”, dijo Guterres en un recorrido por la zona colonial de La Habana en compañía de Leal y Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Fue la primera vez que el político portugués visitó la Mayor de las Antillas en calidad de Secretario General de la ONU. En noviembre de 1999, cuando ejercía como primer ministro de su país, viajó a Cuba para a la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.

La caminata inició el Palacio de los Capitanes Generales, en la Plaza de Armas, y concluyó en La Plaza San Francisco de Asís. Transitaron por las calles Obispo y Mercaderes y se detuvieron en la Plaza Vieja.

Guterres se detuvo en varias ocasiones a saludar a los habaneros y turistas que detenían el paso, incluido un grupo de 31 portugueses que lo reconocieron inmediatamente.

El Historiador de la Ciudad explicó al invitado las características de las obras de conservación, en especial su contenido social.

“La restauración no mató la ciudad, no la petrificó, sino que cobró vida”, dijo Leal y añadió que la edificación de residencias, alojamientos para ancianos, bibliotecas y escuelas están entre las prioridades de los planes de desarrollo de La Habana Vieja.

“Como secretario general de las Naciones Unidas quiero rendir homenaje a esta labor absolutamente magnífica”, concluyó Guterres. “No es algo solo para los cubanos, esta es una donación del pueblo cubano para todo el mundo”.

Y esa donación -como dijera Guterres- se vistió de lujo el fin de semana para esperar el aniversario de la ciudad. Se ilumaron el Capitolio,  los castillos,  las plazas, y las avenidas principales. Y se iluminaron los habaneros, que festejaron el aniversario de la ciudad como si no les fuera ajeno. Cada habitante, este fin de semana, también estuvo de cumpleaños. 

(con Información de Cubadebate)