Foto: Ariel Cecilio Lemus

Destaca la Unesco labor de Cuba en la educación de adultos

Con información de Granma y PL / 
15.02.2018

Alto funcionario de la UNESCO dijo en el evento Universidad 2018 que Cuba constituye un ejemplo del redimensionamiento que deben emprender las universidades.

El trabajo desarrollado por la educación de adultos en Cuba fue ponderado esta mañana por el doctor David Atchoarena, director de la División de Políticas y Sistemas de Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida, de la UNESCO, quien intervino en la tercera jornada de del Congreso Universidad 2018, que sesiona en el Palacio de Convenciones de La Habana.

En presencia de José Ramón Saborido Loidi, ministro de Educación Superior de la Mayor de las Antillas, Atchoarena impartió la conferencia Universidad y la Agenda 2030 de desarrollo sostenible, en la cual aseguró que Cuba constituye un ejemplo del redimensionamiento que deben emprender las universidades. La universidad debe potenciar, aseveró, «que se viva una vida con el aprendizaje».

«La educación es esencial para el logro de todos los objetivos de desarrollo sostenible, la salud, la protección del medio ambiente, el derecho a un trabajo decente… todos requieren política estricticas, educación de calidad y buenas universidades», dijo Atchoarena sobre los retos de la enseñanza, en un año que marcará sin duda importantes pasos para el sector, toda vez que tendrán lugar la Conferencia Regional de Educación Superior (CRES 2018), el próximo junio en Córdoba, y los preparativos para la Convención Mundial en 2019.

Sobre Universidad 2018 Atchoarena dijo que el evento constituye un escaño muy importante, al abordar temas medulares para las reformas de políticas que están teniendo lugar en todo el mundo, para aumentar la contribución de la educación superior al desarrollo sostenible.

En aras dedar cumplimiento al objetivo 4 de la Agenda 2030, centrado en la necesidad de garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos, la Unesco cuenta con un comité directivo de alto nivel, que monitorea y gestiona la ayuda internacional.

En la conferencia, Atchoarena agregó que la inclusión de la Educación Superior en la agenda constituye una victoria de la comunidad internacional, y puntualizó en las distintas áreas que refleja, como el acceso, la igualdad de género, la educación en pos del desarrollo sostenible, el desarrollo de las becas, y la necesidad de fomentar la capacidades de capacitación de los profesores.

Insistió, asimismo, en aumentar el papel de las casas de altos estudios como principales fuentes de información, y construir puentes entre todas las áreas. «La Agenda 2030 busca no dejar a nadie atrás», expresó.

Los desafíos para el cumplimiento de esas metas en la región, donde la voluntad política es fuerte al decir de Atchoarena, se hallan en la disminución de las brechas de desigualdad y la calidad de la educación en todas sus dimensiones y niveles. De ahí que en esos retos llamó a centrar la atención, así como en elaborar políticas de educación que tomen en cuenta la diversidad cultural.

«Las universidades deben convertirse en laboratorio de ideas y centros que aporten al desarrollo efectivo de las políticas en la región», insistió, al tiempo ponderó la importancia de la inversión y la investigación.

En otro momento de su participación en Universidad 2018, el alto funcionario de la UNESCO subrayó que Cuba tiene una presencia muy activa en la creación de espacios comunes para la cooperación, la movilidad académica y la superación de profesionales, y un evento como este resulta un espacio único para fortalecer esas prácticas.

Para el directivo, los actuales debates en La Habana pueden aportar mucho para los intentos de reformar viejas políticas en América Latina y contribuir desde la educación al logro de los objetivos de desarrollo sostenible.
“Resulta importante no asumir la educación solo como un fenómeno aislado. Debemos hacer hincapié en que ella es esencial para el logro de otras metas importantes como el mejoramiento de los sistemas de salud, la preservación del Medio Ambiente o luchar para ofrecer trabajos decentes. Cada uno de esos objetivos requieren de sistemas de educación eficientes y buenas universidades para asegurarlos”, agregó.
“Debemos recalcar el papel de las universidades en la creación de conocimientos. La educación superior tiene la tarea de convertirse en laboratorios de ideas, centros capaces de producir evidencias para guiar la toma de decisiones, apoyar en la políticas públicas y garantizar el desarrollo eficiente de la región”, concluyó.

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