Eliminemos la violencia para acabar con el hambre

Iramis Alonso (FAO/Cuba) / 
25.11.2014

Mensaje de la FAO en el inicio de la jornada por la No Violencia contra las Mujeres y las Niñas, que culminará el 10 de diciembre.

La Habana.- El colectivo de la Oficina de la FAO en Cuba se sumó desde bien temprano en la mañana a las actividades de la Jornada por la No Violencia contra las Mujeres y las Niñas, que se extenderá desde este 25 de noviembre, Día Naranja, hasta el 10 de diciembre, cuando se celebra el Día de los Derechos Humanos.
Con la presencia del Representante de la FAO en Cuba, Theodor Friedrich, se dio a conocer el mensaje de la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, "Ahora es el momento de actuar", en la que se recuerda que las mujeres sufren maltrato en sus hogares, intimidación en la calle, acoso en internet y que, a escala mundial, una de cada tres mujeres sufrirá violencia sexual o física en algún momento de su vida.
El texto refiere también cómo desde hace casi 20 años, en Beijing, se aprobó una plataforma que definía estrategias claves para poner fin a la violencia contra las mujeres, lograr su empoderamiento y alcanzar la igualdad de género. En estos momentos se realiza un examen del progreso y deficiencias de ese mandato para que este tema ocupe un lugar destacado en la nueva hoja de ruta para el desarrollo, luego de que se alcance en 2015 la fecha límite de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Al respecto, Loliet Fernández, punto focal de género de la Representación de la FAO en Cuba, reflexionó sobre el vínculo entre el hambre y la desigualdad de género y la necesidad de apoyar a la mujer rural, dotarla de herramientas que contribuyan a su empoderamiento y a aprovechar las oportunidades de las políticas que se implementan para el desarrollo de la agricultura familiar.
Las mujeres rurales desempeñan un papel clave en la producción agrícola y en la generación de ingresos en todo el mundo. En África subsahariana y en el Caribe, por ejemplo, cultivan hasta el 80 por ciento de los productos alimentarios básicos. Pese a esta contribución, tienen menos posibilidades de ser propietarias de tierra y de acceder a equipos, servicios financieros, formación y otros medios que les permitan mejorar la nutrición, la salud y los ingresos de la familia.
En este Día Naranja la FAO ha ratificado su visión de que las desigualdades sociales, culturales y económicas entre mujeres y hombres están en el centro de la violencia de género y que el hambre y la pobreza aumentan la vulnerabilidad de las personas al abuso, las amenazas, la coerción y la explotación.

“Por esa razón, explicó Fernández, la FAO trabaja con los gobiernos para diseñar políticas y programas que tengan en cuenta las necesidades y prioridades de mujeres y hombres y eliminar las barreras entre ellos para su participación en el desarrollo”.
Justamente para obtener una imagen más precisa de las diferentes condiciones, responsabilidades y conocimientos de los hombres y mujeres rurales, la FAO está priorizando la recolección y análisis de las estadísticas en función del género.
Al concluir el encuentro, donde también estuvieron presentes Dina López y Carlos Watson, Oficiales de la FAO para la cooperación Sur-Sur, de la Oficina Regional en Chile y de la Sede en Roma, respectivamente, se entregó a todo el personal un sello con el mensaje ¡Eliminemos la violencia para acabar con el hambre!