Foto: Dixie Edith Trinquete/UNFPA

Baracoa: La noche en que las ventanas volaron

Dixie Trinquete/ UNFPA / 
20.04.2017

El trabajo en equipo y una sincronización precisa ante la ocurrencia de desastres naturales consiguieron que una madre y su bebé sortearan una cesárea en difíciles condiciones, durante las horas del paso del huracán Matthew. Para el UNFPA, la experiencia aporta señales para movilizar recursos de cara a próximos apoyos.

El pequeño Luis Daniel duerme tranquilo en los brazos de su madre, Aliannis Romero Cantillo, cuatro meses después de que viniera al mundo bajo agua, vientos huracanados y pedazos de ventanas volando cerca del salón donde a su mamá le realizaron una cesárea, que terminó bien a fuerza de voluntad, trabajo en equipo y mucha pericia profesional.

Para Aliannis las cosas empezaron a ponerse preocupantes en la tarde del cuatro de octubre de 2016, cuando las nubes de tormenta del poderoso huracán Matthew, de categoría 4 en la escala Saffir Simpson, de un total de 5, ya acechaban a Baracoa, en el extremo este de Cuba, y sus contracciones de parto comenzaron a hacerse más seguidas.

“Llevaba como una semana ingresada porque había tenido algunas contracciones muy dolorosas, pero aisladas. Pero ese día me sentía bastante mal y cuando por la tarde se empezó a sentir con fuerza la llegada del ciclón, yo ni me atrevía a decir nada. Hasta que finalmente le conté a una enfermera”.

Aliannis envió un agradecimiento a todo el equipo médico y de apoyo que llevó su cesárea a buen término.
 

La enfermera le confirmó a la paciente que ya estaba de parto y así, al decir de la propia muchacha, “el infierno se desató”.

Con una cesárea anterior, la práctica médica desaconseja un parto natural. No obstante, como Aliannis ya llevaba varios días ingresada, se encontraba en la sala de cuidados obstétricos del Hospital General Municipal Octavio de la Concepción y de la Pedraja de Baracoa, cerca del salón de parto, en la planta alta.  Sin embargo, los salones quirúrgicos donde se practican las cesáreas, se encuentran en el extremo opuesto del inmueble, en un piso diferente.

En el momento en que el alumbramiento ya era inminente, el hospital se encontraba bajo las ráfagas de viento más fuertes del huracán Matthew, y el recorrido entre uno y otro salón se vislumbraba bien peligroso.

“Para colmo, en ese momento cortaron la corriente eléctrica e internamente me preparé para enfrentar el riesgo de un parto natural, a pesar de los antecedentes quirúrgicos de la paciente”, contó el doctor Silvio Valdés, ginecobstetra de guardia en el centro de salud durante la noche de la tormenta.

“Por suerte, conectaron el generador de electricidad de emergencia y con el apoyo de un equipo de personas, movimos a la gestante hasta los salones de operaciones y logramos hacer la cesárea. Terminé unos minutos antes de que se agotara la reserva del generador. Todavía estoy medio asustado, pero todo salió bien”, confesó el especialista a un equipo de trabajo del UNFPA que visitó las instalaciones del hospital el pasado febrero.

Para Aliannis, por su parte, fue muy impactante ver incluso al director del hospital, junto a personal de mantenimiento y enfermeras ayudando a trasladar su sillón de ruedas por las estrechas escaleras.

“Todo estaba mojado y habían sacado las camas de las salas de ingreso hasta los pasillos para resguardarlas del viento y la lluvia. Algunas ventanas volaron sobre nosotros mientras me cargaban hasta el salón. Luego me dormí y no recuerdo nada más, hasta que desperté cuando el viento y la lluvia ya habían amainado”, narró la madre de 32 años.

Lecciones de una experiencia

El equipo del UNFPA y el  MINCEX es informado de los nuevos planes de una pequeña sala quirúrgica en el Hospital de Baracoa.

El UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas mantiene proyectos de cooperación con el Ministerio de Salud Pública cubano desde la década de los años noventa del pasado siglo XX. En particular, el Programa de Atención Materno Infantil ha recibido apoyo del organismo internacional en forma de suministros de anticonceptivos, asistencia técnica para proveedores de salud sexual y reproductiva, promoción de salud y prevención de las ITS/VIH/sida.

Ante una emergencia como la desatada por este fenómeno meteorológico, se movilizan los llamados kits de higiene o de dignidad, y los de Salud Sexual y Reproductiva (SSR), con medicamentos, insumos e instrumental quirúrgico para enfrentar urgencias en este terreno. El hospital de Baracoa fue de los beneficiados con los Kit para atender partos y cesáreas de emergencia.

“Vino muy bien el KIT 11b, para cesáreas, pues hay mucho material ahí, pinzas, instrumental, que antes no teníamos. Los obstetras parecían niños pequeños con juguetes nuevos”, detalló la doctora Indiana Santana Suárez, responsable del PAMI en Baracoa, en conversación con el equipo del UNFPA.

“Ahora estamos muy bien equipados”, confirmó con evidente felicidad la también médica Legna Court López, subdirectora del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en el hospital.

La cesárea de emergencia le dejó al equipo de obstetras de Baracoa no pocas lecciones. Una, quizás la más importante, la confirmación del valor del trabajo organizado y en equipo para reaccionar ante coyunturas especiales.

“Existen protocolos escritos para enfrentar huracanes, ciclones, pero durante los días de Matthew descubrimos que teníamos que reinventarlos, improvisar, porque aquí nunca se había visto un fenómeno así.  Ahora tenemos que sistematizar y escribir esas nuevas experiencias”, explicó la doctora Santana:

Para el hospital, por ejemplo, quedó identificada la necesidad de habilitar una pequeña sala de cirugía al lado de la sala de partos, solo para casos obstétricos. “No nos puede volver a ocurrir algo como esto, pero ahora tenemos que ver cómo adquirimos el equipamiento necesario para armar esa sala”, fundamentó la doctora Court.

“Una solución como esa no solo aliviaría la crisis al paso de un huracán, sino que permitiría mayor eficiencia en general en el área de atención ginecobstétrica”, agregó el doctor Valdés.

Tras el intenso recorrido por las áreas afectadas en los últimos días de febrero, para el equipo del UNFPA también quedaron aprendizajes. Uno muy importante es la necesidad de preposicionar recursos de emergencia, como los kit de higiene, pues Cuba está en medio del corredor de los ciclones tropicales y la situación suele repetirse cada pocos años. 

Otra lección aprendida es que apoyar soluciones como la de la sala quirúrgica con la que hoy sueña el hospital de Baracoa puede ser una vía efectiva de afinar el cumplimiento de un mandato centro de su labor: “lograr que cada parto sea seguro”.

Daños en el sector de la salud

El sector cubano de la salud recibió daños de diferente magnitud en las instalaciones que tiene en los diez municipios de la región oriental del país afectados por Matthew. En particular, en cuanto a la Salud Sexual y Reproductiva (SSR) –eje central del mandato del UNFPA, desde un enfoque basado en género y derechos-, se contabilizaron pérdidas en medicamentos, equipamientos e insumos. Con el apoyo del UNFPA, la mayor prioridad del sector es apoyar la restauración de los servicios de SSR, que se ofrecen gratuitamente en instalaciones como hospitales, clínicas comunitarias y locales del nivel primario de salud, para garantizar partos seguros, una de las máximas del mandato del Fondo de Población.

Los Kits de dignidad

Mil mujeres embarazadas en su tercer trimestre, o puérperas recientes, recibieron a mediados de noviembre pasado kits de dignidad para cubrir sus necesidades básicas de higiene tras el paso del evento. Muchas de ellas son parte de familias que perdieron los techos de sus casas, o tuvieron que ser evacuadas a espacios más seguros. Estos kits fueron distribuidos por el sistema cubano de salud pública, a través de los Hogares Maternos o de las estructuras territoriales del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI).  Adicionalmente, están siendo entregados desde el propio noviembre otros kits (ya se han distribuido más de 60) con medicamentos, insumos e instrumental propio para atender los servicios de SSR  en las instituciones de salud de las poblaciones afectadas en los municipios de Maisí, Baracoa, Imías, Yateras, San Antonio del Sur, Moa, Niceto Pérez, Caimanera, Manuel Támes y Sagua de Tánamo. Estos cuentan con anticonceptivos diversos y material para la prevención de las ITS/VIH/Sida, así como con instrumental quirúrgico para la atención del parto y las cesáreas en condiciones de emergencia.