Foto: Mario Muñoz/Naciones Unidas en Cuba

ÚNETE: Seis años de “Yo digo No”

Dalia Acosta/Naciones Unidas en Cuba / 
01.12.2017

Panel sobre avances y desafíos en el trabajo por la No violencia de género en Cuba saluda el 25 de noviembre.

La Habana,- Un grupo de especialistas, que en 2011 protagonizaron el documental “Yo digo No”, se dio cita en la sede de la Asociación Cubana de Naciones Unidas para intercambiar sobre los avances y desafíos a seis años del lanzamiento de la iniciativa que, desde el compromiso personal, respondía al llamado de la Campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas.

Con la conducción de la periodista del diario Granma, Lisandra Fariñas, el espacio se celebró la víspera del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, como apertura de la celebración de los 16 Días de Activismo, iniciativa de la sociedad civil global que se celebra en Cuba desde hace unos diez años.

“Yo digo No”

Tras considerar que el documental “Yo digo No”, realizado entre 2011 y 2012 por la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, conserva plena vigencia, especialistas y activistas intercambiaron sobre cuánto se ha trabajado y logrado en estos años, los desafíos que persisten y otros nuevos, que van surgiendo de la mano de las nuevas realidades y contextos.

Norma Vasallo, presidenta de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana: En estos años, se ha visibilizado mucho más el tema. Pero el camino aún es largo, pues la causa se encuentra en la cultura patriarcal, expresada en  normas, costumbres y tradiciones, que se nos aparecen como normales. Ycomo portamos la cultura patriarcal en nuestra subjetividad, tanto individual como social, está en nuestro quehacer cotidiano y profesional. ¿Qué transmiten las madres a sus hijos en la educación? Y digo las madres porque somos las principales responsables de la educación de los hijos en la cultura patriarcal, somos mayoría en los niveles de educación en Cuba hasta la educación superior y tenemos la posibilidad de cambiar la educación, de educar de manera no sexista. Sin embargo, aunque lo hagamos, después  encontramos en maestras y maestros la reproducción de esa cultura patriarcal. Entonces, el proceso es lento. Por ejemplo, la educación superior sigue siendo un desafío: el género no están incluido en muchas especialidades, incluso en aquellas donde se preparan los especialistas que deben enfrentar los casos de violencia de género.

Julio César González Pagés, Oficial de Programas de COSUDE y especialista en masculinidades: En estos años visualizamos problemáticas relacionadas con la violencia, que tienen más que ver con la educación y la cultura. Muchas veces, pareciera que no se pueden remover esas costumbres porque se atribuyen a la cultura y tienen que ver con dimensiones más universales como son el machismo y el patriarcado. Un número importante de las instituciones con  las que tenemos que trabajar están presididas por hombres muy machistas, muy resistentes al cambio. Así, la labor que empezamos a hacer con masculinidades y con hombres hay que fortalecerla más, sacarla más de los recintos universitarios, llevarla a las comunidades y tener una política más propositiva como país. Los hombres en Cuba tenemos que asumir más nuestra responsabilidad a partir de las instituciones donde estamos. Hoy visualizamos temas que no trabajábamos hace cinco años y vemos más compromiso. Sin embargo, mientras vemos avances en algunas áreas en relación con 2011, en otras estamos igual.

Rita Perera, especialista del proyecto de Género y Derecho de la Unión Nacional de Juristas de Cuba: Lastimosamente, el documental está muy a tono todavía, muy actual. La cultura toma tiempo cambiarla. El proyecto social cubano es un proyecto humanista, hay una voluntad política para el cambio, identifica que la violencia es una cosa totalmente antagónica con el tipo de sociedad que queremos, pero no por ello debemos dejar de visibilizar el problema como lo que es, desde un posicionamiento político. Se están dando pasos en los medios de comunicación, la televisión nacional transmite el serial “Rompiendo el silencio”, pero todavía tenemos desafíos en el ámbito legal. La ley es el paradigma, lo que queremos hacer cumplir, el tipo de ciudadano o ciudadana que queremos, es un referente y lo primero es tenerla. Si no hay una ley contra la violencia, no tenemos ese referente. Gracias al Código de Familia, ese de 1975 que hace años trabajamos para su actualización, las personas están más a tono con el deber ser. Pero la educación tiene que empezar desde edades tempranas: la igualdad, la ética, los derechos, quiénes somos y por qué somos iguales a pesar de ser diferentes.

Magela Romero, profesora de la Facultad de Sociología e Historia de la Universidad de La Habana: Nuestros esfuerzos han tenido una repercusión directa en la existencia de campañas nacionales por la no violencia de género que no se limitan a los 16 días de activismo. Tenemos múltiples actores sociales sensibilizados y capacitados, más proyectos de desarrollo que destinan recursos para la prevención y atención de este flagelo (directa o indirectamente), mayor cantidad de productos comunicativos que contribuyen no sólo a socializar información relativa al fenómeno sino a orientar a quienes necesitan ayuda, la existencia de vallas en espacios públicos como la de la Campaña Eres Más, un incremento notable en el número de profesionales que se dedican a esta línea de estudio, la aparición de más espacios para socializar experiencias de trabajo, la transversalización del enfoque de género y de contenidos asociados a la violencia de género en las universidades. Cada una de las metas alcanzadas ha supuesto esfuerzo, constancia, dedicación y compromiso feminista y, también, son el resultado de nuestra capacidad para lidiar con incomprensiones, temores, rechazos, actitudes y prácticas sexistas que, derivadas de la ideología patriarcal, se presentan como barreras machistas para el vencimiento de nuevos y viejos desafíos.

Zulema Hidalgo, especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero: En 2011-2012, hablábamos de activismo y acciones de sensibilización en las comunidades vinculadas a varios Talleres de Transformación Integral del Barrio en Ciudad de La Habana. Hoy estamos presentando los resultados de un proceso que parte de la realización de diagnósticos participativos con enfoque de género a nivel comunitario y de la capacitación y articulación de los actores sociales clave, como la escuela, el consultorio médico, la policía, las organizaciones que inciden en la comunidad, para garantizar la atención necesaria a las mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia. Entre los principales desafíos, sigue estando el necesario apoyo de las personas en puestos de decisión, que no siempre están sensibilizadas ni entienden la necesidad de trabajar en esta área, y la creación de servicios de atención a las mujeres víctimas y sobrevivientes, que sean realmente integrales, que las personas sepan qué hacer cuando llega una mujer víctima de violencia y que las mujeres conozcan a dónde acudir.

Enmanuel George, coordinador de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades: Desde la RIAM hemos estado trabajando en sensibilizar, capacitar, involucrar a los hombres en el proceso de deconstrucción del machismo. Nos hemos aliado no solo con la academia sino con una amplia diversidad actores sociales, deportistas, artistas. El trabajo en alianza, en red, nos ha permitido trabajar en el ámbito de las leyes y el derecho, a nivel comunitario, con líderes de opinión en espacios de socialización por excelencia de los hombres. Aunque los cambios son lentos, es importante no agotarse, no cansarnos. Mirando a 2011, también vemos que los contextos cambian: en ese momento no teníamos “el paquete”- recopilación semanal de productos culturales que circula en el mercado informal-, ni bares privados donde se dan diferentes formas de discriminación. Los contextos cambian y el trabajo debe responder a esos cambios. Y aunque uno dedique toda una vida a lograr una sociedad más justa, seguiremos intentándolo.

Yamila González, vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba: Debemos seguir insistiendo en la capacitación de los juristas y en el perfeccionamiento legislativo. Es cierto que las leyes tienen un papel ético, educativo, y también de exigibilidad, pero si no tenemos un personal jurídico sensibilizado y capacitado en género, no tenemos nada. La subjetividad, lo que las personas hemos interiorizado por siglos de patriarcado, no lo cambia la ley y por eso insistimos tanto en perfeccionar las leyes que ya tenemos y en la sensibilización y capacitación de quienes interpretan y aplican esas normas jurídicas. Y, como un tercer desafío, estaría la cultura jurídica de la población, porque si las mujeres no saben a dónde acudir, cómo protegerse y exigir sus derechos, están muy desarmadas y no saben cómo actuar ante un hecho de violencia. En 2015 logramos tener una Estrategia de Género en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana y la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente logró que la asignatura de Género y derecho se electiva para todas las carreras. Es un reto muy grande, pero estamos avanzando y no podemos cansarnos.

Igualdad para el desarrollo

“La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible incluye, de manera explícita, entre las metas del ODS 5 la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. En su mensaje por este 25 de noviembre, el Secretario General de la ONU Antonio Guterrez retoma la Campaña ÚNETE, ahora con el nombre de ÚNETE 2030”, compartió la representante de UNICEF María Machicado.

También integrante del Grupo Interagencial de Género del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, Machicado resaltó que el llamado del Secretario General apunta a la necesidad de darle más visibilidad y prioridad al trabajo a favor de los derechos de todas las mujeres y las niñas en aras de avanzar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“En el día de hoy, está muy claro que si no abordamos la violencia contra las mujeres no vamos a alcanzar el disfrute pleno de nuestros derechos”, apuntó tras reiterar la voluntad del Sistema de Naciones Unidas en Cuba de seguir acompañando los esfuerzos nacionales en la prevención, enfrentamiento y respuesta a esta problemática en el país.