Foto: Jorge Luis Baños/IPS

Obra de teatro dice no a la violencia de género

Redacción IPS Cuba / 
06.07.2015

El espectáculo mezcla ficción, un programa radial y mensajes de prevención del maltrato de género. Está en cartelera durante julio en el Bertolt Brecht.

La Habana, 4 jul.- Con “Violencia a la carta”, obra adaptada y dirigida por Anaysy Gregory, jóvenes actores y actrices del grupo Berenjena Teatro llevan al público reflexiones e historias típicas de este problema social, que comienza a centrar espacios fuera de la academia.
Flora, Nelly (Eleanor) y Saya, son las protagonistas del espectáculo que une escenas de ficción y otras que simulan un programa de radio llamado Violencia a la carta, para develar diferentes aspectos del maltrato de género y cómo se manifiesta en la pareja, zonas rurales y grupos vulnerables como trabajadoras sexuales y personas afrodescendientes.
“No todos los casos de violencia terminan en homicidio, pero la muerte no es lo único irreversible que puede suceder en la vida de un ser humano, hay lesiones físicas y espirituales que nunca sanan, la pregunta correcta es: ¿hay que llegar a esto?”, incita al público Gregory, en el rol de la locutora, hasta que logra la respuesta unánime de ¡“No”!
En este trabajo, la directora adaptó las piezas “Veintisiete vagones de algodón” e “Íntimamente juntos”, de los estadounidenses Tennesse Williams (1911-1983) y Eugene O´Neill (1888-1953), respectivamente. E incluyó “El manifiesto del Clítoris”, un texto original elaborado para la obra por la dramaturga cubana Liliam Ojeda.
En cartelera todo el mes de julio, esta pieza es una segunda fase del trabajo sobre este tema de Gregory, quien con la obra “En cualquier lugar menos este”, se sumó el pasado año a la campaña Únete, del secretario general de Naciones Unidas para poner fin a la violencia hacia las mujeres, explicó Pablo Castilla, de la representación en La Habana de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Para esta nueva incursión, Gregory solicitó asesoramiento por parte de la campaña y de la oficina de la coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas, que le permitiera tener mayor dominio del tratamiento de la violencia de género, las nuevas masculinidades, roles y estereotipos.
A juicio de Castilla, esta práctica acercó a los jóvenes actores al tema y le sirvió a la directora para profundizar y derribar estereotipos y contextos que la sociedad naturaliza y ve como algo normal.
“Esto posibilita que los mensajes puedan introducirse a través del teatro, al que acuden muchas personas”, apuntó.
Integrante de la Red de Artistas Únete de la campaña, Anaysy Gregory habló con la Redacción IPS Cuba sobre su interés por hacer un teatro social, que aborde problemas que afectan a mujeres, hombres y niños.
Desde su primera obra, “El hombre que no estaba”, la directora trató las consecuencias de la emigración, y posteriormente, la frágil línea divisoria entre el bien y el mal, hasta encontrar el asesoramiento preciso que le permitiera dirigirse hacia asuntos más específicos.
“Berenjena Teatro es eso, un grupo de teatro social y crítica. Y si en estos momentos las mujeres –siempre las más perjudicadas por la desigualdad de poder-, necesitan de un apoyo y yo lo puedo brindar, que así sea; sin apartar a los hombres”, dijo.
“En las dos obras he tenido la suerte de encontrar juventud que quiera sumarse a hacer un bien. Para ellos es un acto altruista”, amplió.
Según el actor Hamlet Paredes, quien encarna el personaje de John Dalton, en la obra “se visibilizan varios tipos de violencia que a veces no vemos porque la asociamos solo con la física, cuando también se producen otras como la psicológica, económica y sexual, que las personas tienden a desconocer”.
En Cuba solo existen subregistros de cómo la violencia machista impacta en mujeres y niñas. Las estadísticas mundiales aseguran que entre siete y 10 mujeres han sido violentadas física o sexualmente en algún momento de sus vidas. Revelan que cada 10 minutos una mujer es asesinada por su género.
Berenjena Teatro es un proyecto de pequeño formato que promueve un teatro de agudeza psicológica y social, dentro de la economía de recursos escenográficos, el movimiento y la gestualidad. Se afilia al movimiento de teatro Existencialista, nacido en Francia en el siglo XX, también denominado “el teatro del compromiso social”.