Concluye Conferencia de la ONU sobre el Agua

Centro de Noticias ONU / 
16.01.2013

A lo largo de tres días, estudiaron prácticas de riego de países como Perú, Kenya, Guatemala, Bolivia, Madagascar e India.

Zaragoza.- La confianza mutua y la comprensión de las necesidades reales de las comunidades son factores claves para la cooperación en cuestiones relativas a la gestión de los recursos hidráulicos.

Esta es una de las conclusiones de la Conferencia de la ONU sobre el Agua, que se celebró del 8 al 10 de enero en Zaragoza, España.

Los participantes en ese encuentro internacional compartieron proyectos impulsados en áreas urbanas y rurales, con el objetivo de identificar lecciones aprendidas y factores que contribuyen a la gestión responsable y sostenible de ese recurso natural.

A lo largo de tres días, estudiaron prácticas de riego de países como Perú, Kenya, Guatemala, Bolivia, Madagascar e India.

El valor de la confianza mutua y el entendimiento de las necesidades reales de las comunidades han sido especialmente puestas en valor por las distintas iniciativas presentadas a lo largo de esta semana en la Conferencia Internacional sobre agua y cooperación que ONU-Agua ha organizado en Zaragoza.

Distintas experiencias en zonas rurales y en ciudades, entre países y entre cuencas, han sido debatidas a lo largo de 3 días con la finalidad de compartir lecciones aprendidas y claves del éxito o fracaso. Todas han puesto en valor la necesidad de cooperar como clave para la sostenibilidad de la gestión del agua.

Se han compartido experiencias de micro-riego y con pequeñas comunidades de usuarios y regantes de Perú, Kenia, Guatemala, Bolivia, Madagascar, Etiopía o India, ejemplos de colaboración multisectorial en distintas ciudades del mundo entre las que se ha incluido el caso de Zaragoza, o alianzas entre actores muy diversos, tanto del sector público como privado.

Los casos de Kenia y Bolivia han mostrado que la existencia de un marco legal que apoye la creación de organizaciones de gestión colectiva es fundamental, pero sobre todo lo es el que se apliquen las leyes. Deben también existir sistemas de penalización e incentivos para que realmente se introduzca una fórmula de gestión cooperativa. Sin embargo, también se ha destacado que aunque esta voluntad política reflejada en las leyes es fundamental, la implementación debe partir de las organizaciones y las instituciones que existen a nivel local.

También en los casos de Perú y de Kenia se ha hablado de la diferencia de percepciones sobre lo que son soluciones adecuadas. Se ha destacado que la imposición de tecnologías o sistemas de riego sobre las prácticas tradicionales fracasa en la mayoría de los casos.

Según ha destacado Brice Lalonde, responsable de Río+20 en el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, “estamos entrando en la era de la reutilización del agua, que resulta especialmente necesaria en las ciudades”.

Frente al enorme problema del saneamiento, visto que a día de hoy todavía hay 2.600 millones de personas siguen sin acceso a un saneamiento adecuado en el mundo, aprender a cooperar para reciclar el agua entre distintos usos y sectores se revela esencial.

Durante el último día de la conferencia los países han podido conocer de cerca la experiencia desarrollada en la cuenca del Ebro y de la Confederación Hidrográfica como modelo participativo exportable a otros países. También se han compartido varios casos de cooperación y colaboración interinstitucional como el Fondo español de cooperación para agua y saneamiento, experiencias de solidaridad en Aragón o casos de procesos participativos en Navarra.

Aunque los modelos de cooperación presentados a lo largo de la conferencia han sido muy diferentes, la voluntad política, los marcos legales, la transparencia y las estructuras institucionales resultan claves para que la cooperación en temas de agua sea posible.