Foto: Richard López

Gestación del nuevo puente sobre el río Toa

27.06.2017
Radio Baracoa

La terminación de la obra ahora en proceso sustituirá el paso a nivel en función como alternativa para el tránsito desde y hacia la Ciudad Primada, Baracoa

En la madrugada del 5 de octubre de 2016 se escuchó una especie de explosión en una zona rural de Baracoa. “!No fue una explosión, fue que se cayó el puente!”, dijo horas después un asombrado Rafael Garrido Diez, de 67 años, en referencia a la destrucción de la pasarela de concreto sobre el río Toa.

Rafael se había refugiado junto a varios vecinos en un túnel donde se protegía de los embates del huracán Matthew, y al salir pasadas las 6:30 a.m vio, en un paisaje casi irreconocible, cómo la construcción más sólida en todo aquel lugar se había derrumbado como un castillo de arena.

La situación solo había variado con la ejecución de un paso a nivel alternativo cuando el 26 de febrero pasado llegó a Baracoa la Brigada Internacional Cívico Militar de Rescate y Asistencia Humanitaria Simón Bolívar, de la República de Venezuela, con el ingeniero civil Mayor Germain Veloz Camacaro al frente de 35 hombres.

Antes, el anuncio en la prensa cubana de que los venezolanos contribuirían a la restitución del puente desaparecido había sido un calmante. El aún incipiente proceso de recuperación en la Primera Villa de Cuba ganaba otro tanto a su favor en momentos en que cambiar la trastornada imagen del territorio requeriría de un período largo y angustioso.

Todo estaba en esperar. Mientras tanto, las personas que salían de Baracoa por la carretera que conduce a Moa o hacían el camino contrario eran trasladadas de una orilla a otra del Toa en botes garantizados por el Estado y con acceso regulado por personal del Ministerio del Interior.

Actual puente alternativo sobre el río Toa, en Baracoa, para la circulación de vehículos y personas.

El comienzo

La partida en febrero de un buque de transporte desde el Puerto de La Guaira hacia la rada del municipio holguinero de Moa con materiales y equipos de la construcción simbolizó lo que sucedería poco después vinculado al Toa. Más que eso, confirmó que la idea del puente que precisaba Baracoa dejaba de ser promesa.

Comenzó así el traslado de lo necesario a Baracoa para una obra que hoy exhibe adelanto en varios frentes. “El mayor avance está en el estribo más próximo a la ciudad”, dice el Mayor Germain Veloz Camacaro y señala una mole de concreto que apoyará el vial en uno de sus extremos.

El ingeniero precisa que allí se ubicaron los pilotes y se vació el cabezal y el muro. “Ahora se trabaja a la vez en los apoyos número tres y cuatro de la obra con igual procedimiento que en el estribo, siempre hay algo que hacer”, agrega.

La estrategia de labor responde a que se haga todos los días y en cualquier circunstancia, pues incluso si las condiciones del tiempo impiden o retrasan la presencia de los trabajadores en el área común, no falta ocupación en el campamento habilitado como puesto de mando de la brigada solidaria.

En consecuencia, tampoco se reporta retraso debido a las condiciones climáticas bajo las que trabajan ingenieros, técnicos, operadores de maquinaria y demás personal que conforman los 53 venezolanos incorporados a la obra en distintos momentos.

Labor en el estribo más próximo a la Ciudad Primada de Cuba.

Pilotes, hombres y presente

Para quien ha seguido el proceso de ejecución del puente más largo que tendrá nuevamente Baracoa es llamativo el hincamiento de pilotes de acero que conformarán la estructura principal de los cuatro puntos de encuentro o pilas que sostendrán el vial.

“Para nosotros lo más difícil ha sido la construcción de la pila tres, la que estará en medio del río”, dice Miguel Brito, maestro general de obra, y argumenta que el sellado con tierra allí para evitar la filtración de agua les ha exigido mayor cuidado.

Brito explica que los pilotes promedian 12 metros de altura y se entierran con un martillo hidráulico, para luego extraerles la tierra e introducirles una larga columna de acero elaborada a mano con elementos en direcciones opuestas. El paso siguiente es el vaciado de hormigón en los tubos.

Reinaldo Rojas, coordinador de control de calidad y de la seguridad industrial, asegura que el cemento a disposición es bueno. Agrega que manejan una dosificación diseñada por la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas, mientras se hacen ensayos de compresión en la planta de hormigón de Cabacú, y también pruebas axiales para calcular los posibles movimientos laterales que tendría el puente.

“En indicadores de calidad todo marcha muy bien, excelente. Si las condiciones del tiempo no cambian demasiado quizás terminemos la misión antes de lo previsto, será lo que Dios quiera”, concluye.

En primer plano Miguel Brito, maestro general de obra.

En primer plano Miguel Brito, maestro general de obra.

De día y de noche

A Jesús Urreta, técnico en montaje, no le preocupa el tiempo de labor que le imponga un día. Él está para trabajar “hasta las 8 de la noche, hasta la medianoche si hay vaciado de concreto, hasta que haga falta”, y lo que más le preocupa son los días en que el sol está “picoso”.

Jesús sabe que no regresará a su país hasta que concluya todo, como lo sabe el también técnico en montaje William Brito Correa, de 27 años y padre de dos niñas. “Yo vine en mayo, me han tratado bien y lo hallo todo bonito, agradezco estar aquí, palante”, expresa animado.

No lejos Ángel Cabeza Brito, familia de William, comprobaba el empalme de estrechos tubos metálicos para formar un cuadrado. “Los montadores hacemos de todo”, dice en referencia a la función de lo que ellos llaman técnico en montaje, y que en Cuba es un obrero de la construcción.

Todos, a su modo, se muestran imbuidos en lo que hacen, enfundados con botas, camisa manga larga, gorras y cascos obligados a usar de forma permanente por cuestiones de seguridad laboral y de salud.

Como recurrencia, el alivio de las jornadas, la salida de la rutina llega en horario libre con llamadas a las familias, el apoyo económico a éstas o un chapuzón en las aguas que ven alrededor suyo tal vez hasta en sueños.

A buen puerto

Diciembre de 2017 deberá tener un día dichoso para los baracoesos. Alguna fecha registrará la inauguración del nuevo puente sobre el río más caudaloso de Cuba, suceso que junto al vial Yumurí-Jobo Claro (Leer Un vial de altura por Baracoa y Maisí) para enlazar con mayor garantía a la Primera Villa de Cuba y Maisí constituirán lo más impresionante que se haya hecho asociado a la recuperación tras el azote el huracán Matthew.

Entonces se pensará en aquel otro puente que por seguro y resistente durante un cuarto de siglo ni siquiera había hecho pensar en la posibilidad de que fuera destruible por factores ajenos a caducidad o a efectos de un terremoto.

Quizás la evocación más común permita imaginarlo sumergido bajo el agua turbia y vertiginosa de un Toa que parecía mar, y que al recobrar su nivel mostró parte del cúmulo de árboles que chocaron con las bases del puente, quedaron retenidos y provocaron aquella referida “explosión” de la madrugada del 5 de octubre del pasado año.

La terminación de la obra ahora en proceso sustituirá el paso a nivel en función como alternativa para el tránsito desde y hacia la Ciudad Primada, y permitirá contar con un vial de 224.80 metros de largo, 11 de ancho, tres de altura adicionales respecto al precedente, mayor distancia entre las pilas y considerable resistencia. Visto así, será como un suspiro similar al que debió sentir la gente cuando Matthew agonizaba.

Por lo pronto, el venidero mes zarpará otro buque de transporte venezolano hacia Moa con materiales destinados a la obra. En un paralelismo con ese viaje y según van las cosas, se podría decir que la construcción del puente sobre el río Toa navega, se mantiene a flote y llegará a buen puerto.